Una senadora discapacitada se expone a una sanción al votar por ella su asistente tras ir al baño

Una senadora discapacitada se expone a una sanción al votar por ella su asistente tras ir al baño
Óscar Chamorro

Virginia Felipe - que sufre una atrofia muscular espinal y se desplaza en silla de ruedas - se ausentó de la sesión para ir al cuarto de baño y no logró llegar a la votación

Isaac Asenjo
ISAAC ASENJOMadrid

La Mesa del Senado analizará el próximo martes si expedienta o no a Virginia Felipe - senadora de Podemos - cuyo asistente votó en su lugar en el Pleno al no llegar a tiempo a la votación. La parlamentaria - que sufre atrofia muscular espinal y desplaza en silla de ruedas - mandó a su colaborador a ocupar su puesto en el hemiciclo y posponer unos segundos la votación hasta que ella regresara del baño. Ante la tardanza, éste pulsó el botón, algo que viola la ley parlamentaria.

En ese momento, se celebraba un debate sin mayor trascendencia, una moción del PP sobre criptomonedas. Además, el PP cuenta con mayoría absoluta en la Cámara, por lo que el voto de Virginia -se aprobó una moción del partido mayoritario- no era decisivo.

«Virginia acude al baño ante una necesidad y solo hay un servicio adaptado para ella, que se encuentra en una cuarta planta. No hubo mala fe ni mala intención alguna», cuentan fuentes de Podemos en conversación telefónica.

La dirección del grupo de Podemos en el Senado escuchó las explicaciones de su compañera aunque no tomó ninguna decisión al respecto, según han confirmado fuentes de la formación.

No obstante, desde el partido morado defienden que, en todo caso, se declare el voto nulo pero se deje pasar este asunto sin importancia ya que entienden que tuvo más que ver con un «error humano».

Este jueves en declaraciones a Europa Press, Pablo Echenique -secretario de Organización de Podemos - que también sufre atrofia muscular espinal y se desplaza en silla de ruedas, cree que la polémica protagonizada por la senadora debe servir para reabrir el debate sobre la necesidad de hacer más accesibles las instituciones.

La senadora cuenta con dos asesores que siempre la acompañan para ayudarla en todo lo que tenga que hacer, también dentro del hemiciclo. Es decir, permanecen junto ella cuando vota, pero es la senadora la que aprieta el botón mediante un sistema adaptado a su discapacidad que ha instalado el Senado en su escaño.

El voto de los parlamentarios es personal y tampoco nadie que no sea senador puede permanecer en el hemiciclo en el momento de las votaciones: la Mesa da un tiempo para acudir al escaño y cierra después las puertas del Salón de Plenos, que no se vuelven a abrir hasta que concluye la votación.

La senadora podría haber violado el artículo 79.3 de la Constitución, que señala que el voto del parlamentario es "personal e indelegable" y el artículo 20 del Reglamento del Senado recoge el derecho y el deber de sus señorías a votar, sin posibilidad de transferirlo a otros. Nadie que no sea senador puede permanecer en el hemiciclo en las votaciones tras el cierre de puertas. Se da la circunstancia de que el asiento de Virginia Felipe fue adaptado a su discapacidad severa.

En 2003 el Parlamento de Vitoria sancionó al presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, por votar en lugar de Jaime Mayor Oreja, que se perdió el debate decisivo de los Presupuestos.

El milagro de Virginia

La senadora de Podemos por designación autonómica de Castilla-La Mancha, pesa 30 kilos, seis veces menos que su silla de ruedas eléctrica.

Tenía pocas probabilidades de entrar en el Senado Español, pero lo consiguió. Virginia sí pudo. Aunque tampoco creían los médicos que llegaría a cumplir los diez años, ni que se casaría, ni que sobreviviría al embarazo de su hija Sofía -es la segunda mujer con atrofia muscular espinal tipo II que ha dado a luz en el mundo. Tampoco que seguiría respirando sola a los 36. Y ahí está. «He tenido suerte. La vida me ha dado muchas oportunidades para conseguir mis sueños», declara durante una entrevista a Colpisa en 2015.

En ese año se convirtió en la primera persona en silla de ruedas que entraba en la Cámara Alta, lo que dice bastante de la atención a personas con discapacidad en España. «Me parecía mentira». Y realmente lo parecía. «Es un privilegio poder defender la igualdad. Qué maravilla que se me dé esta oportunidad», declaraba.

Su enfermedad se llama atrofia muscular espinal tipo II (la misma que sufre Pablo Echenique, su compañero en Podemos): una patología que impide que los nervios envíen órdenes a los músculos, por lo que se van atrofiando. El andamiaje de sus huesos pierde poco a poco sujeción y su cuerpo se hace fosfatina. «Necesito ayuda para todo», explica Virginia.

«Se dieron cuenta de que pasaba algo cuando tenía nueve meses. No tenía fuerza, gateaba hacia atrás y veían cosas raras. Me llevaron al médico, pensaban que tenía parálisis cerebral. A los 4 años me hicieron una biopsia y me diagnosticaron. Les dijeron a mis padres que no llegaría a los 10». Y hasta hoy.

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