Primer día en la 'República Independiente de Cataluña'

Una calle del municipio gerundense de Verges con un cartel que da la bienvenida a la República de Cataluña. / Óscar Chamorro

Verges, feudo del soberanismo, vive con tranquilidad las primeras horas tras la declaración de independencia

VÍCTOR NÚÑEZVerges (Gerona)

A media mañana de este sábado, Rosa y Julia, dos mujeres de 83 y 85 años, respectivamente, arrastraban el carrito de la compra a lo largo de la calle Mayor de Verges, un pueblo “independentista” de la provincia de Gerona. Según los resultados que dio a conocer la Generalitat de Cataluña, el pasado uno de octubre el 96% de los votantes de este sitio donde nació el cantautor Lluis Llanch votó a favor de constituir la República catalana. “Con esa cifra y con lo que han hecho el viernes en el Parlament, aquí estamos muy contentos, nen. A ver si funciona la cosa y nos permiten ser un país de verdad y ya nadie nos señala por hablar catalán, algo que en mi infancia no pude hacer”, dice Julia, quien tiene siete nietos, “niños y jóvenes muy entusiasmados con la independencia.”

En este rincón de la comarca del Bajo Ampurdán, el primer día de la autoproclamada República ha transcurrido con la tranquilidad y la lentitud habitual propia de los sábados, en un lugar que apenas supera los mil habitantes. Por sus calles angostas transitan muy pocas personas y el día soleado permite ver cómo el viento agita las banderas esteladas que cuelgan en los balcones de la mayoría de las casas o algunas pancartas rojas con letras blancas que saludan: “Hola, República.”

María Jesús Sánchez, una esbelta y alta profesora jubilada, acaba de salir de la panadería con dos barras de pan en una bolsa de papel. Cuenta que ella es, prácticamente, “la nueva” del pueblo. “Vivía y trabaja en Girona. Hace un año terminé mi vida laboral y me vine aquí con mi marido porque en Girona, con tanto turista, ya es difícil vivir con tranquilidad. Yo voté por el sí el uno de octubre aquí en Verges, ¿eh? Porque soy independentista desde hace mucho. Sé que es difícil que Rajoy nos deje en paz pero, oye: lo estamos intentando. A ver cómo nos va. No sé cuánto durará la República proclamada el viernes, pero estoy segura de que hemos dado un gran paso”, dice, y enseguida se dirige a una frutería. Pero no tarda en darse la vuelta para agregar: “no creas que sólo los mayores queremos la independencia. Ni tampoco sólo los que hemos nacido en Cataluña. Hay muchos jóvenes que lo desean. Y en el colegio donde trabajaba tenía alumnos, hijos de inmigrantes, que también estaban convencidos de que lo mejor es separarnos de España.”

En Verges, sin embargo, este sábado había una voz discrepante. Maite Ruíz vino con su marido y su hijo de tres años a pasar el fin de semana en casa de su suegra. “Yo me siento catalana y española”, dice al tiempo que su marido sale a la calle con el pequeño en brazos y le sonríe a ella. “Es que yo sí soy independentista. ¡Ya ves tú lo que pasa en las parejas! Yo, incluso, participé en la organización del referéndum”, suelta Marc Tramullas. Maite y Marc viven en Baladona. “Yo trabajo en un banco que, con todo esto, ha decidido cambiar su sede social porque corría el peligro de desplomarse en Bolsa. Ese tipo de consecuencias no me gustan. Soy española, casada con un español y madre de un hijo español y no encuentro motivos para abandonar España”, explica. Marc se acomoda las gafas y apostilla, mirando a su mujer: “¡pero cariño, tenemos todo para ser un país independiente!”

«Libre por unas horas»

Muy cerca de lo que podríamos considerar “la rotonda del sí”, una plaza circular, donde confluyen cuatro calles, coronada por una enorme urna blanca y banderas de colores con el “sí” en el centro, vive Montse Gallardo, una señora de 52 años que interrumpe una charla en el jardín de su casa para expresar que se siente libre, “aunque sea por unas horas.” Dice estar cansada “de que Rajoy trate a Cataluña como a una colonia.” Montse se acomoda las gafas de sol y abunda: “Si el PP y Rajoy no quieren dejarnos marchar es porque saben que sin el dinero de Cataluña, España se va a tambalear. En este pueblo, ayer, y hoy todavía, tenemos una sensación extraordinaria: se puede ser independiente. Vamos a luchar, de manera siempre pacifica, por conseguirlo plenamente.”

Después de la una de la tarde, el ‘Restaurante Alberana’, el más grande del pueblo, comienza a llenarse de familias y grupos de amigos. Durante la comida todos hablan, la mayoría en catalán, de las sensaciones que ha dejado la proclamación de la República. Las conversaciones, acompañadas de pescados, sopas y arroces, derivan en el enfrentamiento entre el gobierno de la Nación y el catalán. “A ver: esto lo tienen que arreglar los políticos, que son los que cobran. Y nosotros, a nuestras cosas”, zanja un comensal antes de beber un trago de cerveza. Afuera, todo Verges destila tranquilidad.

“No me imagino a la gente de mi pueblo yendo a votar a unas elecciones convocadas por un gobierno que no es el suyo”

Ignasi Sabater Poch es el alcalde de Verges desde 2015. Tiene 37 años, es profesor de secundaria, militante de la CUP y, según él mismo, “independentista desde que era adolescente.” El viernes fue uno de los cientos de alcaldes que atestiguó en el Parlament la “proclamación de la República”, un acontecimiento que lo llena de orgullo. “Es un sueño cumplido. Ayer estábamos todos con una sonrisa y muy emocionados. Pero sabemos que todavía tendremos que seguir luchando para defender nuestra República y nuestras instituciones”, dice en entrevista con este periódico.

Sabater habla en la silenciosa plaza del Ayuntamiento de Verges. “Aquí la mayoría somos independentistas y aquí se nota la voluntad de un pueblo que ha salido a las calles cansado de tantas agresiones a Cataluña. Empezaron contra el Estatut de Autonomía, recortándolo. Luego empezaron a maltratar las instituciones catalanas y la economía. Desde 2010 hemos salido a las calles para hacer una revolución pacífica, con una sonrisa en la cara. Yo pienso que será una revolución ejemplar del siglo XXI”, afirma.

El alcalde no esperaba que ocurriese algo extraordinario en el primer día de la República. “Lo estamos viviendo con total normalidad, aunque sabemos que hubo un choque de legalidades. El pasado seis y siete de septiembre se acordó y se votó la Ley de Transitoriedad. Y, por otra parte, el gobierno español ha aplicado el artículo 155 de la Constitución. Pero estamos preparados para todo.”

Respecto a las elecciones convocadas por el jefe del Gobierno Español para el próximo 21 de diciembre, Ignasi Sabater es tajante: “la verdad es que yo, como representante de mi pueblo, sólo acataré las órdenes de mi presidente de la República y del gobierno de mi país. Además, no me imagino unas elecciones llevándose a cabo un jueves, que es el día que cae el 21 de diciembre. No me imagino a la gente de mi pueblo yendo a votar a unas elecciones convocadas por un gobierno que no es el suyo. No lo sé, de momento yo no veo esa posibilidad. Y, en caso de que nos dijeran que tenemos que ceder espacios públicos para esas elecciones, pues… Lo he dicho antes: yo sólo acataré lo que me diga mi presidente y mi gobierno.”

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