Rajoy será el único líder de la UE que no estará en la cumbre de los Balcanes

Mariano Rajoy./Efe
Mariano Rajoy. / Efe

España no quiere dar alas al independentismo catalán sentándose en la mesa con Kosovo

ADOLFO LORENTEBruselas

Confirmado. El presidente del Gobierno será el único de los 28 jefes de Estado y de gobierno de la UE que no estará mañana presente en la cumbre que la Unión celebrará con los llamados Balcanes Occidentales, integrados por Albania, Montenegro, Kosovo, Macedonia, Serbia y Bosnia y Herzegovina. Esta ausencia ya estaba prevista, pero el hecho de que los líderes de los otros cuatro Estados que no reconocen a Kosovo sí estén en la cita (Rumanía, Eslovaquia, Grecia y Chipre), ha provocado que la figura de Mariano Rajoy protagonice el debate europeo sobre esta cumbre. Pero Rajoy siempre lo ha tenido claro: no está dispuesto a dar alas a los independentistas catalanes en un momento de máxima tensión.

Pese a todo, fuentes del Consejo Europeo no quisieron hacer sangre y han destacado que la declaración final de la cumbre estará firmada por los 28 y que España, además, estará presente en la cumbre. La idea es que el Gobierno esté representado por Pablo García-Berdoy, el embajador de España ante la UE, según explican distintas fuentes. En las conclusiones de la cumbre UE-Balcanes que se celebrará el día 17 en Sofía no aparecen por ningún lado términos clave como «ampliación» o «adhesión», según el borrador de la cita que este periódico ya avanzó el 5 de mayo.

En un momento en el que en la UE solo se habla de cómo se sale del club como consecuencia del incierto «Brexit» y la traumática salida de Reino Unido, la Comisión Europea se ha empeñado en impulsar con determinación y cierta prisa el debate sobre la ampliación de la UE. Ésta, de llegar, no se producirá hasta 2025 y tendrá a los seis países de los Balcanes Occidentales como protagonistas. De la UE a 27 sin Gran Bretaña a una hipotética UE a 33. A día de hoy, lo más parecido a un imposible.

Muchas capitales, incluidas las principales, no comparten ni mucho menos las ansias de la Comisión Juncker o las del presidente del Consejo, Donald Tusk, por ampliar el número de Estados miembros del club. «Si con 28 países los problemas de funcionamiento son evidentes y, en ocasiones, incluso preocupantes, a 33 esto sería ingobernable», aseguran fuentes diplomáticas. Pero además de la organización propiamente dicha, está el problema político, gran escollo de este proceso.

Pese a todo, Rajoy sí viajará hoy a Sofía. ¿Por qué aquí y no en Bruselas? Porque Bulgaria ostenta este semestre la presidencia rotatoria del Consejo y entre sus prioridades se ha fijado acercar el club a una zona de enorme relevancia geopolítica, pero extremadamente compleja. El presidente español se reunirá esta tarde con el primer ministro, Boiko Borisov (también del PP europeo), y mañana participará en una cena informal de los 28 en los que se hablará y mucho de Donald Trump.

Crimen organizado

La ausencia de Rajoy estaba cantada. Ya lo advirtió a finales de marzo tras la cumbre celebrada en Bruselas, donde criticó de forma velada las prisas de la Comisión por entablar negociaciones con países que ni siquiera son reconocidos por sus Estados miembros. Se refería a Kosovo, cuya independencia no reconoce España, pero tampoco Rumanía, Eslovaquia, Grecia y Chipre. Sin embargo, sus líderes sí estarán en Sofía.

En la cumbre, la UE buscará apuntalar la vocación europeísta de una región que en materias como la inmigración es clave para la UE. Se trata de ponerse la venda antes de la herida y aquí, la herida se llama tentáculos rusos. El último borrador de la «Declaración de Sofía» consta de 17 puntos en los que ambos bloques se comprometen a estrechar sus lazos tanto en materia de comunicaciones (transporte o energéticas...) como de seguridad (inmigración, terrorismo) o aquellas relativas al Estado de derecho (separación de poderes, corrupción...). Se destaca, por ejemplo, la preocupación de Bruselas con el crimen organizado, una de las principales lacras de los Balcanes. Pero ni rastro de las palabras adhesión o ampliación de la UE. No toca.

Todo quedará como está. Por un lado se encuentran Serbia y Montenegro, ya en negociaciones; por otro, Albania y Macedonia, con los que la Comisión acaba de proponer iniciar las negociaciones; en tercer lugar, Bosnia y Herzegovina, que presentó su solicitud de acceso en febrero de 2016; y por último, Kosovo, que firmó un acuerdo de estabilización y asociación en abril de 2016.

Quizá la mejor frase que sintetiza la estrategia europea la pronunció el pasado febrero en la Eurocámara el comisario de Vecindad, Johannes Hann: «O exportamos estabilidad o importaremos inestabilidad». Así de claro. Sin embargo, la propia Comisión es consciente de que estos países siguen a un mundo de poder acceder a la UE como admite en sus últimos informes. Así que en Sofía solo habrá guiños, que no es poco.

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