Puigdemont replica a Rajoy que suspendió «el mandato» de crear la República de Cataluña para «dialogar»

Carles Puigdemont. / Iván Alvarado (Reuters)

En la carta, el presidente del Govern solicita mantener un encuentro «lo antes posible» para abrir una negociación que tenga lugar en los próximos dos meses

PAULA DE LAS HERAS / CRISTIAN REINOMadrid / Barcelona

Nada de ‘sí’ o ‘no’, como se le demandaba desde el Gobierno. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha respondido al requerimiento de Mariano Rajoy para que aclare si el pasado día 10 de octubre proclamó o no la independencia con una carta de dos páginas en la que mantiene el discurso ambiguo pero en la que, en todo caso, parece dar a entender que no llegó a hacerlo. “La suspensión del mandato político surgido de las urnas el 1 de octubre demuestra nuestra firme voluntad de encontrar una solución y no el enfrentamiento”.

El Gobierno no considera válida, por falta de claridad, la respuesta por carta que Puigdemont ha dado a su pregunta de si declaró la independencia el pasado martes, según ha explicado el Ministro de Justicia, Rafael Catalá, esta mañana. En declaraciones durante la celebración de un acto de ministros iberoamericanos de Justicia, Catalá ha recordado que, además de preguntarle si había declarado la independencia, el presidente Mariano Rajoy le dio un segundo plazo, hasta el jueves, para que explicase las medidas que va a adoptar para recuperar el cumplimiento de sus obligaciones.

En el Gobierno lleva días advirtiendo de que solo una respuesta “clara y sencilla” del jefe del Ejecutivo catalán a la pregunta que se le planteó el pasado miércoles, tras la confusa sesión del Parlament que provocó el enfado de la CUP, evitará la aplicación del artículo 155 de la Constitución (que permite la intervención total o parcial de una autonomía) a partir de este jueves. Pero aún está por ver si considera que las palabras de Puigdemont son suficientemente explícitas.

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Lo que es obvio es que Puigdemont intenta una vez más ganar tiempo y lanzar a la comunidad internacional el mensaje de que la suya es una lucha pacífica, que su intención es sentarse a hablar pero es Rajoy el que se niega a hacerlo. En su escrito, reprocha así al presidente del Gobierno que su “oferta de diálogo” fuera respondida con la amenaza de la “suspensión de la autonomía” y reitera su propuesta, para la que fija un plazo de dos meses.

El presidente catalán deja claro no obstante que no está dispuesto a hablar de otra cosa que no sea la secesión o la manera de llegar a ella. “Aceptar la realidad es el camino para resolver los problemas”, dice después de apelar a los más de dos millones de catalanes que, según, sus datos votaron el 1 de octubre a favor de la independencia, al 47,7% que votó a favor de las fuerzas independentistas en las últimas elecciones autonómicas y al 80% que se declara a favor de un referéndum de autodeterminación pactado.

“Queremos hablar como lo hacen las democracias consolidadadas, sobre el problema que le plantea la mayoría del pueblo catalán que quiere emprender su camino como país independiente en el marco europeo”, insiste. Puigdemont pide así a Rajoy un encuentro “lo antes posible” para “explorar” los primeros acuerdos. “No dejemos que se deteriore más la situación”, alega.

Además, también reclama al Ejecutivo revierta lo que califica de “represión contra el pueblo y Gobierno de Cataluña”. En concreto cita un asunto que está en los tribunales, fuera del alcance del presidente, y es la imputación ante la Audiencia Nacional de los presidentes de la ANC y de Omnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart así como del ‘major’ de los Mossos d’Esquadra, Josep Trapero, por los incidentes del pasado 20 de septiembre. Pero también se refiere a medidas del propio Gobierno como la intervención de las cuentas públicas.

La carta viene además acompañada de un anexo de otras dos páginas en las que incluye diversos ‘links’. Uno de ellos remite a su discurso textual en el Parlament la semana pasada pero también se incorpora el recuento del referéndum ilegal, los resultados de las elecciones de 2015, publicaciones de prensa internacional sobre las cargas policiales del 1 de octubre o la propuesta de diálogo de cinco premios Nobel. Lo que no se incluye, en cambio, es la declaración de independencia que firmaron en el auditorio de la cámara catalana, es decir, fuera del pleno y sin validez jurídica, todos los diputados de Junts pel Sí y de la CUP. Otro supuesto signo de buena voluntad.

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