Un juez procesa al empresario que simuló besar a Teresa Rodríguez

La coordinadora general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez./EP
La coordinadora general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez. / EP

Entiende que podría ser un hecho constitutivo de delito de orden público o contra la integridad moral de la diputada

CECILIA CUERDOSevilla

El empresario Manuel Muñoz, que el pasado mes de diciembre se abalanzó al término de una exposición sobre la líder de Podemos Andalucía Teresa Rodríguez y simuló besarla en la boca, tendrá que ir a juicio por su acción. El juzgado de Instrucción 11 de Sevilla no cree que, como dijo el afectado, fuera "una broma" y ha decidido abrir auto de procesamiento contra él, por lo que pide a las partes que en el plazo de 10 días formulen sus escritos de acusación o pidan el sobreseimiento de la causa.

En un auto fechado el pasado 30 de octubre, el juez considera que la actitud de Muñoz, que cuando ocurrieron los hechos era vocal de la Cámara de Comercio de Sevilla, son constitutivos de una infracción penal prevista en el Código Penal. Y entiende que podría ser bien un delito contra el orden público "dada la condición de autoridad pública de la víctima", que acudía al acto público en condición de tal y "la acción de acometimiento sufrido por ésta", e incluso uno contra la integridad moral, "teniendo en cuenta la condición pública y género de la víctima, la ausencia de relación entre víctima e investigado y la conducta vejatoria desplegada" por el empresario sobre la víctima, y que incide sobre la dignidad de aquella".

La decisión judicial se produce después de haber oído a ambas partes. En su declaración, Muñoz insistió en pedir disculpas y justificó su acción en que se trató de una broma de mal gusto que llevó a cabo porque Rodríguez era de Cádiz y "creyó que tendría sentido del humor" porque, abundó, los gaditanos en los carnavales se ríen de todo el mundo. "Si hubiera sido de Checoslovaquia, no se la gasto", llegó a asegurar a la salida del juzgado. Sin embargo, el juez no aprecia ese matiz, por cuanto "ni víctima ni investigado se conocían con anterioridad". Tampoco consta, señala el auto, que ambos "hubieran mantenido una conversación dilatada y en tono de familiaridad previo aquél día, que justificara la acción realizada, lo que impide considerar la misma como una broma de mal gusto".

Para seguir adelante con el proceso, la juez ha tenido en cuenta como "indicios de criminalidad" tanto el testimonio de los testigos presenciales de los hechos, cuyas versiones dice que relatan lo sucedido "de forma similar a la realizada por la víctima", como por las pruebas gráficas que obran en el sumario. Se trata de la grabación de las cámaras de seguridad de las instalaciones de la Cámara de Comercio, que "reflejan la acción desarrollada por el investigado el día de autos, y que se corresponden con el relato que efectúa la víctima y los testigos".

El incidente se produjo el 26 de diciembre de 2016 cuando, al finalizar la inauguración de una exposición fotográfica en la Cámara de Comercio de Sevilla, el responsable de éste órgano insistió a Rodríguez en que subiera a conocer la planta noble del edificio. Al acceder a esta parte, el empresario Manuel Muñoz salió de una de las estancias colindantes para presentarse y, en presencia de varias personas más que no reprendieron la actitud de su compañero, se abalanzó sobre la diputada, acorralándola contra la pared y poniéndole la mano sobre la boca para simular besarla. En aquel momento, y tras hacerse pública la denuncia de la dirigente morada, Muñoz Medina pidió disculpas por la "broma" y la achacó a que llevaba encima "copas de más" porque habían estado ese mediodía celebrando una comida de Navidad. La Fiscalía asumió la denuncia de la víctima al entender que "el propósito principal que anima al autor es el de pisotear la dignidad de la persona ofendida con un acto de contenido claramente sexista".

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