Decepción de los independentistas concentrados junto al Parlament

Lágrimas entre los independentistas./Reuters
Lágrimas entre los independentistas. / Reuters

El paseo Lluis Companys, sede de la movilización independentista, acoge con silbidos la decisión del presidente de suspender la independencia

ÓSCAR B. DE OTÁLORA

El paseo Lluis Companys, el kilómetro cero de la movilización independentista, ha acogido con silbidos la decisión final del president Puigdemont de suspender la declaración de independencia. Los gestos y las palabras han oscilado entre el "nos ha traicionado" de miembros de la CUP al la confesión de tener "sentimientos encontrados" de los simpatizantes más moderados de la Asamblea Nacional Catalana y el Omnioum Cultural.

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"Acaban de destrozar la propia Ley de Transitoriedad", señala un militante de ICV tras escuchar las palabras del president. El joven, visiblemente enfadado y sin soltar una caña de pescar en la que había colocado una estelada, mira a su alrededor mientras cientos de personas se marchaban por las calles adyacentes. "Ya ve lo que está pasando, la gente se va cabreada". En las inmediaciones, un par de familias discute que había querido decir Puigdemont y elucubran sobre lo que sucederá a partir de ahora. "Ha evitado que nos demos de palos . Si hubiera hecho otra cosa se habría aplicado el 155 y tendríamos una situación distinta, mucho peor". A su lado, otro hombre niega con la cabeza. "Yo esperaba mucho más".

A la altura del Palacio de Justicia, una pareja había escuchado todo el discurso y aplaudido cuando Puigdemont narraba la épica del referéndum prohibido. Los dos jóvenes, con ropa elegante y bicicletas plegables, quedan en silencio al escuchar las palabras finales del president. "Quiero pensar que sabe algo que los demás ignoramos pero esto no ha sido la declaración de independencia", se lamenta ella. "Tengo sentimientos encontrados", agrega, casi con lágrimas en los ojos. El compañero se la lleva con un abrazo.

Entre las personas cabizbajas que abandonaban el paseo Lluis Companys hay también quienes gritan "vergüenza" y quienes se han quedado en silencio, ante las pantallas gigantes que retransmiten el debate parlamentario. La épica que hasta ahora había alimentado todo el proceso soberanista no estaba preparada para la estrategia política.

El paseo Lluis Companys se ha convertido esta tarde en un hervidero de personas que esperaban que el president Puigdemont declarase la independencia y naciera la república catalana en su comparecencia tras el pleno del Govern. Los más fervientes defensores del proceso independentistas han comenzado a saturar desde las 15.00 horas este camino que conduce del Arco de Triunfo a la Ciudadadela, sede del Parlament, ataviados con banderas esteladas y exhibiendo los carteles a favor del 'sí' que se utilizaron durante el referéndum ilegal del 1 de octubre.

El edificio institucional ha sido desde esta mañana una fortaleza protegida por decenas de Mossos d'Esquadra y una sucesión de vallas metálicas que han formado una barrera infranqueable. La intención del Govern era impedir que la sede de la soberanía catalana se viera rodeada de concentraciones y actos de reivindicación o protesta de cara a la comparecencia de Puigdemont para explicar su interpretación de los resultados del referéndum ilegal del 1 de octubre y que, según todos los partidos soberanistas, le obligan a proclamar la república catalana.

"Puigdemont debe declarar hoy la independencia. Ya hemos votado y es lo que hemos decidido los catalanes. Tenemos que hacer una demostración de fuerza pacífica para que España nos deje en paz de una vez". Así se manifiesta Miquel, uno de los payeses que han aparcado sus tractores en medio del paseo. El agricultor, con su vehículo decorado con esteladas y carteles en los que se saluda a la independencia, realiza sus declaraciones a unos metros del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, la instancia desde la que se han emitido las diligencias para intentar frenar el proceso soberanista.

Ambiente en las inmediaciones del Parlament.
Ambiente en las inmediaciones del Parlament. / Reuters

"Hoy seremos una república", afirma por su parte un hombre con la estelada que arenga a los ciudadanos junto a las vallas de la Ciudadela. "Esto no tiene vuelta atrás porque ya hemos votado. Del Parlament no puede salir otra decisión que irnos de España". El hombre, que llevaba la estelada incluso en la gorra con la que se protege del sol abrasador, muestra su esperanza en que España siga los pasos de Cataluña. "A mí España me gustaría si fuese una república. Pero mientras siga la Monarquía y esos políticos no queremos saber nada con ellos".

Aledaños del Parlament catalán. / Alberto Fanego / Agencias

Los jardines de la Ciudadela, que conducen a la sede del Parlament, están clausurados desde el pasado lunes a las 06:00 horas, cuando unidades de la Policía autonómica se acercaron a la zona verde y comenzaron a cerrar todos los accesos. En ese momento, desde la CUP ya existía un llamamiento para que los denominados comités de defensa del referéndum se acercasen hasta la sede, según han señalado diversas fuentes. La intención policial era evitar una imagen del Parlament rodeado por las masas, por lo que a lo largo de la mañana se terminaron de sellar todas las inmediaciones del Parlament.

En el centro del paseo Lluis Companys se ha instalado un laberinto tecnológico en el que conviven varias unidades móviles de televisiones españolas europeas con las pantallas gigantes que están comenzando a instalar los voluntarios de la Asamblea Nacional Catalana.

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