La joven que denunció catalanofobia en Gijón arroja una copa de vino a una familia y se va sin pagar

El altercado en un restaurante del barrio del Carmen provocó que acudiese la policía

E.C.

El testimonio de una joven catalana casada con un asturiano a través de las redes sociales desencadenó este sábado un cruce de versiones sobre el altercado protagonizado por la pareja en un conocido restaurante del barrio de El Carmen el viernes, a la hora de la comida.

Alba Luna Suárez colgó en sus cuentas de Facebook, YouTube y Twitter un vídeo grabado en la calle de Begoña para denunciar una supuesta agresión catalanófoba. Según la versión de la joven, las hostilidades se desencadenaron cuando pidió a los cinco vecinos de mesa, que conversaban en tono crítico sobre la situación en Cataluña, un cambio de conversación.

Les hizo saber que era catalana, que se sentía molesta y les pidió que hablaran de otro tema. Esto acarreó, según su relato, una reacción violenta por parte de los comensales y de los responsables del restaurante, que les expulsaron «a patadas» del local acusándoles de ser de la CUP. Después de eso, ya en otro establecimiento, Alba Luna afirma que fue abordada de forma inadecuada por agentes de la Policía Nacional, que llegaron a empujarla y agredirla.

La versión del restaurante es como de la noche al día. Según el hostelero José Luis Camacho, una familia -padre, madre, dos hijos y una cuñada; uno de los chicos trabajando de funcionario en Vic- conversaba sobre las elecciones en Cataluña cuando Alba Luna «empezó a decir que estaban insultando al pueblo catalán».

Uno de los comensales se dio la vuelta y le respondió en buen tono que era una conversación privada. En ese momento, según el hostelero, la joven se levantó, cogió una copa de vino y se la echó encima a los dos chavales, manchando además paredes, manteles, sillas y cartas. Cuando uno de los afectados se levantó para preguntar por su acción a la joven, su marido hizo lo propio con una actitud agresiva y el dueño del restaurante se puso «en medio» para evitar que el altercado fuera a mayores. Los vecinos de mesa de la joven llamaron a la Policía y ella empezó a increparles al grito de «fascistas». Al final la pareja marchó sin pagar cuando iban por el primer plato y una botella de vino del Penedés.

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