Granados trata de acallar al confesor de 'Púnica'

Francisco Granados en la Audiencia Nacional. / Efe

Aprovecha el primer juicio por el soplo policial del caso para menoscabar a Marjaliza

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Francisco Granados, Paco para sus conocidos, ha reaparecido esta mañana ante la Justicia para declarar como procesado en el primer juicio del 'caso Púnica', la “gigantesca red” de tráfico de influencias que afecta a administraciones de varias comunidades autónomas. Con un traje oscuro impoluto, camisa gris y abundante gomina que recupera su figura de siempre, el exsecretario general del PP de Madrid ha declarado por espacio de una hora y media ante el tribunal de la Audiencia Nacional que le juzga, junto a dos guardias civiles, por un delito de revelación de secretos.

Granados ha negado los hechos ante las preguntas de las fiscales anticorrupción del caso, que reclaman tres años de prisión para los investigados, y ha centrado su defensa en endosar a su antiguo socio y amigo, David Marjaliza, constructor de Valdemoro (Madrid), el conocimiento de que estaban siendo investigados por la Guardia Civil. La estrategia de quien fuera mano derecha de Esperanza Aguirre en el partido madrileño ha sido clara: menoscabar la línea de defensa de Marjaliza, autor confeso de los hechos en 'Púnica' después de declarar ante los jueces instructores que ha tenido el procedimiento.

“(David Marjaliza) me dijo que la Guardia Civil sabía que él tenía dinero en Suiza, que se fue a una pitonisa para que le dijera si lo de la Audiencia Nacional le iba a salir bien y que tenía el teléfono pinchado”, ha asegurado Granados. Su intención no es otra que endosar a Marjaliza el conocimiento del soplo policial, después de que éste le involucrara en las actividades ilícitas de la trama corrupta. Un testimonio que puede ser definitivo para la futura condena al exviceconsejero de la Comunidad de Madrid.

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