Detenido un tercer menor por su presunta implicación en el doble crimen de Bilbao

Imagen del portal donde vive el tercer detenido por el crimen de Bilbao. / Luis Calabor

Se trata de un menor de 16 años, vecino de las víctimas, que tendría un papel secundario en el caso | Los otros dos acusados, de 14, han ingresado en un centro de menores

DAVID S. OLABARRIBilbao

La Ertzaintza ha detenido a un tercer implicado en el doble asesinato de un matrimonio octogenario en Otxarkoaga (Bilbao) el pasado jueves, día 18 de enero, según ha confirmado un portavoz del Departamento de Seguridad. El arresto se ha practicado sobre las seis de la tarde. Se trata de un menor de 16 años, vecino de las víctimas, al que la Policía había citado y que se ha presentado en la subcomisaría de Zabalburu. El joven tendría un papel secundario en el caso y será presentado mañana ante la Fiscalía de Menores.

Los otros dos adolescentes, de 14 años de edad detenidos este pasado domingo en Balmaseda y Bilbao por su supuesta implicación en el crimen, han ingresado en el centro cerrado de menores de Zumarraga (Guipúzcoa) tras declarar ante la Fiscalía de Menores, según han informado fuentes de la investigación.

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Tras pasar la noche en dependencias policiales, los dos sospechosos del asesinato de Rafael y Lucía, el matrimonio de octogenarios del mismo barrio a los que supuestamente mataron a golpes y cuchilladas el pasado jueves,habían sido trasladados hasta el Palacio de Justicia bilbaíno, donde prestaron declaración ante los responsables del Ministerio Público.

Al parecer, el único objetivo de los menores era el robo. Y no parece que se llevaran gran cosa del domicilio de Rafael y Lucía. El primer acusado fue arrestado durante la mañana de ayer en Balmaseda, donde unos familiares le tenían escondido. El otro se entregó a la Policía vasca horas después en la gasolinera de Miribilla, a donde llegó arropado por una decena de familiares. La investigación, en todo caso, sigue abierta y no se descartan nuevas detenciones.

La Ertzaintza ha tardado sólo tres días en detener a los supuestos autores materiales de un crimen que ha conmocionado a la sociedad vizcaína. Para empezar, por la brutalidad con la que se emplearon los individuos que asaltaron a primera hora de la mañana del pasado jueves el segundo piso del número 16 de la calle Zizeruena, donde vivían desde hacía décadas Rafael y Lucía, un humilde matrimonio de 87 años que posiblemente abrió la puerta de su vivienda a los asesinos pensando que se trataba de algún familiar. Los investigadores ya barajaban desde el primer momento la posibilidad de que los autores materiales del homicidio fuesen delincuentes inexpertos, incluso menores, que se emplearon con especial violencia con sus víctimas porque quizá no encontraron el botín que esperaban y vieron que el asalto se les había ido de las manos.

Pero, además de por la brutalidad de un crimen perpetrado contra unas víctimas especialmente vulnerables, el doble asesinato ha disparado la preocupación entre los vecinos de la capital vizcaína y, en particular, entre los residentes en Ocharcoaga, un barrio trabajador que denuncia el progresivo aumento de la delincuencia en sus calles. La preocupación general se debe, básicamente, a que este nuevo suceso se ha sumado a la oleada de episodios violentos que ha sacudido Bilbao en las últimas semanas -el más grave el robo con violencia que derivó en el homicidio de Ibon Urrengoetxea en pleno centro de Bilbao- y por el hecho de que, como en este caso, muchos de sus protagonistas han sido menores de edad.

Estrechar el cerco

En este contexto de creciente alarma social, ha existido una importante presión sobre las instituciones para que se resolviese pronto el crimen. Y, aunque en un primer momento existieron dudas sobre la autoría, los testimonios recabados por la Ertzaintza no tardaron en conducir a dos menores -no se descarta la implicación de más individuos- que, pese a su juventud, ya contaban en su historial con antecedentes por hurtos y robos con violencia. Declaraciones que, además, se han visto corroboradas por las pruebas científicas recabadas en el escenario del crimen, que les sitúan en el piso de Rafael y Lucía.

La Ertzaintza comenzó desde el primer momento a buscar a estos dos jóvenes, ambos de nacionalidad española. Se trata de dos adolescentes que, como en el caso del homicidio de 'Urren', sufren importantes problemas de integración social. Además, por lo menos uno de ellos formaba parte de una familia desestructurada y había pasado por diversos centros de acogida. Fuentes del centro formativo en el que estudiaban subrayan que a veces se mostraban incapaces de controlar sus impulsos y se empleaban con gran violencia. Y recalcan que siempre andaban juntos con otro menor.

Los supuestos asesinos se escondieron nada más cometer el crimen, que los forenses datan entre las 9 y las 10 de la mañana del jueves. A nivel policial, una de las claves en estos casos es tratar de estrechar el cerco sobre los espacios en los que se suelen mover habitualmente. El primero de los menores -ambos imputables por sus delitos, aunque no como adultos, sino siempre dentro de los parámetros que establece la Justicia juvenil- fue detenido en Balmaseda, donde al parecer había sido escondido por unos familiares.

Los agentes de la Ertzaintza acudieron también a la casa del segundo menor a hablar con su madre y le explicaron que lo mejor era que se entregase. Según las fuentes consultadas por este diario, la mujer, destrozada también por lo ocurrido, les dijo que intentaría convencerle, pero que no lo haría en el barrio sino en la gasolinera de Miribilla. El adolescente acudió hasta allí con varios familiares, donde fue detenido por la Policía vasca y conducido hasta la comisaría de Deusto.

La investigación no está todavía cerrada. La instrucción judicial en este caso corresponde a la Fiscalía de Menores. De hecho, de los testimonios que se deduzcan y de las nuevas pruebas que se recaben podrían producirse nuevos arrestos.

«Amenazaban a profesoras»

Fuentes del centro educativo de Otxarkoaga en el que estudiaban los dos detenidos ayer por el doble asesinato del matrimonio octogenario del mismo barrio señalan que solían mostrar un comportamiento «muy inestable y, en ocasiones, agresivo». Insisten sin embargo en que, por muchos problemas que tuviesen los menores, de 14 años, jamás pensaron que podían llegar a cometer un crimen tan salvaje contra una pareja de ancianos.

Los mismos medios recalcan que, en alguna ocasión, los trabajadores habían tenido que llamarles la atención y pedirles que no pagasen su frustración con el mobiliario del centro o con otras personas. Es más, apuntan que hace apenas unas semanas estos dos chicos y otro de sus amigos amenazaron en la puerta de acceso del edificio a una profesora. Le dijeron que le iban a quitar la cadena que llevaba colgada en el cuello. Según este testimonio, lo expresaron «medio en broma», lo que no evitó que la docente tuviese «mucho miedo» porque sabía que habían cometido ya diversos robos.

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