Condenado por llamar «julandrón» a su hijo al fallar con las matemáticas

Condenado por llamar «julandrón» a su hijo al fallar con las matemáticas

La Audiencia, que le absuelve de maltrato, confirma la pena de 8 días de localización permanente que un juez le impuso por un delito leve de vejaciones

Y. HUERTAS

Perder la paciencia y las formas con un hijo mientras hace los deberes puede tener consecuencias penales. Un padre de Granada lo acaba de comprobar. Se ha convertido en protagonista de una sentencia que le impone 8 días de localización permanente por vejar a su vástago ante sus dificultades para resolver un problema de matemáticas. Le llegó a llamar "alcornoque" y "julandrón" y, su hermana, que estaba delante, lo grabó con el móvil y se lo mandó a su madre. La pareja está divorciada.

«'So' alcornoque, si tengo bolis y los multiplico, ¿cómo pollas me va a dar gomas?»

El periódico Ideal ha tenido acceso en exclusiva a la sentencia, que fue dictada el pasado 14 de noviembre por la Sección Segunda de la Audiencia de Granada. El fallo desestima el recurso que la madre del menor interpuso contra una resolución anterior del Juzgado de lo Penal 5 de Granada, que enjuició este episodio en mayo del año pasado. La progenitora, que ha ejercido la acusación particular en la causa, consideraba que existían malos tratos habituales, pero el tribunal lo descarta.

El fallo del juzgado, ahora confirmado, consideró probado que el 9 de abril de 2016 el acusado disfrutaba de la compañía de sus hijos, que este año cumplen 13 y 11 años, "en cumplimiento de la sentencia de divorcio dictada en 2011".

«Qué tonto eres macho; estás multiplicando gramos, ¿vale? ¿Cómo pollas te da kilogramos?»

El hombre estaba ayudando a uno de los menores a hacer los deberes en casa y, en un momento dado, "le dirigió expresiones en tono despectivo, humillante e intimidatorio". Entre otros improperios, le conminó a que le diese "el puto lápiz", y le espetó: "Qué tonto eres macho; estás multiplicando gramos, ¿vale? ¿Cómo pollas te da kilogramos?". También llegó a decirle: "'So' alcornoque, si tengo bolis y los multiplico, ¿cómo pollas me va a dar gomas?". Junto a ello, le instó a que hablase "como un tío" antes de indicarle cómo tenía que resolver una operación en cuyo marco le dijo lo de "julandrón". A continuación, añadió: "Dilo, que te lo voy a sacar de un bofetón". Estas palabras "fueron grabadas con su móvil por su hija (...), que remitió la grabación a su madre", señalaba el fallo ahora ratificado.

«Dilo, que te lo voy a sacar de un bofetón»

La progenitora sostenía que los hechos contenidos en la sentencia eran "habituales" y no ocasionales, de aquí que le imputase también maltrato habitual. Le atribuía "insultos, vejaciones, menosprecios, amenazas y violencia ambiental". En esta última enmarcaba supuestas "voces, golpear objetos, gestos intimidatorios y collejas". Por eso la madre pedía que se celebrase una nueva vista pero en la Audiencia. Sin embargo, el tribunal determina que "no procede" su celebración.

Los magistrados avalan la sentencia del juzgado de lo Penal, que analizó con detalle "singularmente las declaraciones de ambos menores". Recuerdan que el menor ofrecía una versión "un tanto contradictoria y no concluyente, condicionada, en un niño de esa edad, por las fuertes presiones por parte de ambos progenitores y sus familias en una situación estresante". En el juicio, llegó a decir por lo visto que su padre se pasaba más con él que con su hermana, que "le arrincona y le pone el puño en la sien como si fuera a pegarle, le grita y le dice que es tonto y no sabe hacer nada", así como que "le da collejas". No obstante, también dijo que no le había pegado y en la grabación del día 9 de abril de 2016 "no se aprecia que existan collejas o agresiones físicas".

La niña, por su parte, refería "voces" y aseguraba que les pegaba el rostro a su cara, "que les ponía el puño junto a la cara y que les daba cogotazos, además de insultarlos, sobre todo a la hora de hacer los deberes y más a su hermano que a ella". También reconocía, en cualquier caso, "la buena relación con su padre y que le mandaba cartas diciéndole que lo quería y mensajes de WhatsApp afectuosos". En la exploración judicial, negó asimismo que les hubiese pegado. "No parece suficiente –señala el fallo– para una condena paterna por malos tratos habituales que los menores cuenten que el acusado se pone nervioso cuando se pone a hacer los deberes con los menores, pierde los nervios y grita e insulta y le da –al niño– ocasionalmente alguna colleja".

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