Las cifras del acoso a la Policía: 107 incidentes en trece días

Manifestantes de Barcelona reclaman la marcha de la Policía Nacional y de la Guardia Civil de Cataluña. / Lluis Gene (Afp)

Rajoy paraliza la retirada de los agentes de los hoteles, mientras Zoido amplía hasta el 11 de octubre el despliegue

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Los policías y guardias civiles destinados en Cataluña y los agentes enviados al despliegue para frenar el referéndum están siendo sometidos a una enorme operación de hostigamiento sin precedentes en su envergadura. Según los datos del Ministerio del Interior a los que ha tenido acceso este periódico, solo desde el 20 de septiembre hasta el 2 de octubre, las fuerzas de Seguridad han sufrido 107 incidentes en Cataluña. Los efectivos de la Guardia Civil han sido víctimas de 82 de estas acciones de acoso, mientras que la Policía Nacional ha sido el objetivo del hostigamiento en 25 ocasiones.

El listado de sendos informes remitidos a Interior es exhaustivo. En el caso de la Policía ha habido acoso, entre otras localidades, en Barcelona, Reus, Manresa, Vic, Sant Andreu, Viladecans, Tarragona, Calella, Pineda de Mar, Gerona, Figueras, Sant Feliu de Geuixols, Lérida, Rubí, Tarrasa y Vilanova i La Geltrú.

El listado de los incidentes a la Guardia Civil es mucho más extenso. Solo en la provincia de Barcelona, a modo de ejemplo salpica a localidades como la capital, Vic, Berga, Manresa, Igualada, Martorell, San Andrés de la Barca, Villanova de la Gertrú, Canovelles, San Pablo, Gavá o la Calella.

Los acosos recogidos en los informes son de todo tipo: concentraciones frente a intalaciones policiales, pintadas amenazantes, lanzamientos de artefactos incendiarios a los cuarteles, difusión de vídeos sobre agentes, "marcación de vehículos" policiales en medios de comunicación, publicación en redes sociales de identidades de funcionarios destinados en Cataluña, amenazas de muerte desde coches, marchas de bomberos grabando a guardias civiles, lanzamiento de huevos, prohibición de entrada a gimnasios o comercios o los ya famosos escraches a los hoteles que alojan a los policías.

Y ante esta situación límite, ni un paso atrás. Y menos ahora. La orden fue directa de Mariano Rajoy a las 11.00 horas cuando las fuerzas de seguridad estaban enfrentándose simultáneamente a una docena de escraches en las cuatro provincias. Los policías y guardias civiles enviados a Cataluña para el despliegue de seguridad del 1-O seguirán en esta comunidad autónoma. En los barcos, en los cuarteles, en las comisarías y en los 41 hoteles en los que están alojados, aunque sean acosados por miles de independentistas.

Denuncian el acoso a hijos de guardias civiles en Cataluña

Agentes de la Guardia Civil destinados en Cataluña aseguran que sus hijos e hijas están sufriendo acoso en la escuela a raíz de las últimas actuaciones de la benemérita relacionadas con el referéndum del 1 de octubre, suspendido por el Tribunal Constitucional. Uno de los puntos más calientes es Sant Andreu de la Barca, en la comarca barcelonesa del Baix Llobregat, dado que este municipio alberga el cuartel de la Guardia Civil más grande de toda Cataluña.

Ahí, varios agentes han alertado de que, tras el 1-O, en el IES Palau se instó a los alumnos a salir al patio del instituto en protesta por la "violencia policial", ante lo cual muchos de los hijos de los efectivos de la benemérita se sintieron presionados y secundaron la condena para no quedarse en clase y ser señalados. El coordinador en Cataluña de la Asociación Española de Guardias Civiles, Bartolomé Barba, ha asegurado a Efe que también se pidió a los alumnos que manifestaran, "uno por uno", su opinión respecto a los sucedido el domingo durante la votación, tras lo cual algunos de los menores "llegaron llorando a casa". De hecho, Barba ha señalado que están estudiando con abogados la posibilidad de presentar una querella ante la Fiscalía de Menores para que los tribunales decidan si se ha incurrido en un delito "de acoso a menores e incluso de odio".

Ante estas acusaciones, el alcalde de Sant Andreu de la Barca, Enric Llorca, se ha puesto en contacto con los servicios territoriales de Enseñanza de la Generalitat para solicitar un informe en el que se esclarezca lo sucedido. También se quejan de problemas similares agentes destinados en Premià de Mar, en la comarca barcelonesa de El Maresme, donde un agente ha explicado que al hijo de un compañero, estudiante de primaria en una escuela concertada, el lunes le llamaron "hijo de puta fascista y asesino" en clase.

Asimismo, ha relatado que a su propia hija, estudiante de primaria, le increparon el día 20 de septiembre, tras la entrada de la Guardia Civil en varias consellerías de la Generalitat: "Le dijeron que los agentes éramos unos asesinos y unos matones". También en esta ciudad costera, la hija de 15 años de otro Guardia Civil lleva desde el lunes sin ir a clase, ya que cuando otros compañeros le llamaron "fascista" y "asesina" pidió que le recogieran del centro y ahora no quiere regresar "por miedo". Este agente ha destacado que, tras quejarse en el centro escolar, desde dirección le aseguraron que se tomarían medidas para que no se repitieran escenas de este tipo, pero lamenta que el profesorado no es suficientemente "duro" con este tipo de acoso.

Rajoy –tras reunirse de urgencia con Juan Ignacio Zoido, Soraya Sáenz de Santamaría y el titular de Turismo, Álvaro Nadal– dio instrucciones de abortar la inminente salida de centenares de funcionarios del CNP de los dos hoteles de la localidad barcelonesa de Pineda de Mar (Checkin Mont-Palau y Checkin Pineda), convertidos en una suerte de icono de la resistencia y que el propio titular de Interior ya había ordenado desalojar para evitar males mayores.

El mensaje con el que salió Zoido de su encuentro con Rajoy fue que no había retirada. Por fin órdenes concretas, tras horas de confusión en la cúpula de un ministerio casi noqueado por los errores operativos del 1-O y por el hostigamiento popular y cuestionado por todos los sindicatos y muchos mandos. Las instrucciones a los jefes policiales fueron no repetir bajo ningún concepto las imágenes del lunes de centenares de policías y guardias civiles cabizbajos e insultados abandonando tres hoteles de Calella, cuyos dueños cedieron a la presión vecinal y consistorial "mafiosa", en palabras de la vicepresidenta.

¿Más prórrogas?

Apenas Moncloa tuvo copia de la carta –luego desmentida– del gerente de los establecimientos de Pineda alegando coacciones del ayuntamiento para echar a la calle a los policías, el Gobierno también decidió alargar hasta el 11 de octubre buena parte del despliegue de seguridad, aunque no todo. En principio Interior fijó el 5 como fecha de regreso, luego alargó hasta el 8 pero, con la amenaza de declaración unilateral de independencia para los próximos días, acordó una nueva prórroga, que bien podría no ser la última. La jornada de huelga general, tras una madrugada de asedios, fue especialmente complicada para los 12.000 miembros de las fuerzas de seguridad desplegados en Cataluña, tanto para los más de 6.500 agentes residentes en la comunidad como para 5.500 guardias civiles y policías del refuerzo del 1-O.

Miles de personas rodearon durante horas la sede de la Jefatura Superior de Policía en vía Laietana, en Barcelona, convertida en una suerte de ‘Fort Comanche’. Los incidentes fueron intermitentes en otras sedes policiales de la capital catalana como la comisaría de Balmes o la Comandancia de la Guardia Civil. Hostigamiento también durante el día en los cuarteles de la Seo de Urgel, Solsona o Mora de Ebro.

Zoido acusó personalmente a Carles Puigdemont de haber provocado esta escalada de hostigamiento contra los funcionarios del Ministerio del Interior, al reclamar que los policías y guardias civiles (también los 6.500 que viven y trabajan en Cataluña) se marchen de la comunidad. El ministro dijo que sus palabras han "alentado el acoso totalitario". "Asedios de odio relacionados directamente con las palabras de Puigdemont", apostilló.

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