Las Ramblas recuperan la normalidad: «La vida sigue»

Un día después del atentado centenares de turistas vuelven a ocupar esta emblemática calle de Barcelona

MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

"Cataluña tierra de paz". Es lo que se puede leer en el cartel que hoy recuerda sobre el mosaico de Joan Miró la tragedia que se vivió durante unas horas en el paseo central de Las Ramblas de Barcelona. Un altar improvisado con velas y flores en el que los barceloneses y los centenares de turistas que se han acercado hasta el popular boulevard de la capital catalana quieren rendir homenaje a las catorce víctimas mortales del atentado yihadista.

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"No nos van a destrozar", asegura Alberto. Tiene su quiosco de prensa al lado de la plaza de Catalunya. "Los chicos que estaban ayer aquí trabajando están destrozados", reconoce. Uno de ellos trató de reanimar a una mujer que murió poco después en sus brazos. Hoy es uno de los pocos que ha decidido subir la persiana de su negocio "porque la vida sigue" y "no van a poder acabar con nosotros", asegura emocionado.

En los bares y cafeterías de alrededor no se habla de otra cosa."La gente corría despavorida por mi calle", asegura una de las vecinas de Las Ramblas, acompañada por su marido. "Fue horrible", reconoce otra, que no ha podido hacer la compra en el Mercado de la Boquería, porque este viernes ha echado el cierre por seguridad.

Centenares de turistas y medios de todo el mundo invaden desde primera ahora el paseo peatonal por donde la furgoneta de los terroristas sembró el pánico durante su recorrido de apenas 700 metros. Todo bajo la atenta mirada de la Guarda Urbana y los Mossos de Esquadra, que han blindado el centro de la ciudad. Hay carteles de "No tendréis mi odio" y "Barcelona somos todos" repartidos por los diferentes puestos y tiendas de la mítica calle barcelonesa, acompañados de crespones negros.

Carlos, es el dueño de una empresa de jardinería cercana a las Ramblas. Ayer estaba con su socio en la calle cuando vio a la furgoneta pasar a toda velocidad. "Iba haciendo eses y arrollando la gente a su paso", explica. Esta noche no ha podido dormir. "Aún tengo la imagen de una madre con hijo pequeño muy mal herido en el suelo. No se movía, no respiraba y ella con los ojos me pedía ayuda", relata aún muy nervioso por la escena.

El quiosco de souvenirs a pocos metros del final del recorrido mortal está intentando también volver a la normalidad. "Probablemente el recorrido terminó aquí porque se estampó contra nuestros mostradores", dice una de sus trabajadoras.

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