Un penal ideal para el cuñado del Rey

Centro penitenciario de Badajoz./
Centro penitenciario de Badajoz.

Iñaki Urdangarin puede elegir prisión, pero Interior, por motivos de seguridad, puede restringir ese derecho

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Iñaki Urdangarin ya sabe que en su futuro inmediato estará privado de libertad y probablemente tenga decidido en qué cárcel cumplir su condena. En principio, como cualquier otro condenado, el marido de la infanta Cristina tiene la opción de elegir la prisión de su agrado; por lo general, los presos se deciden por la que más cercana al lugar donde tienen su arraigo social. Podrá elegir desde la cárcel con menos presos, como la de la isla de La Palma, hasta uno de los denominados centros tipo, como puede ser la prisión de Estremera (Madrid), con capacidad para 2.000 internos. En total, podrá seleccionar entre las 70 cárceles dependientes del Estado y las 12 de Cataluña, la única comunidad que las tiene transferidas.

No obstante, Instituciones Penitenciarias, por cuestiones de seguridad y operativas, podría restringir este derecho. El ingreso en prisión del exduque de Palma en una cárcel sin módulos especiales (como los denominado de respeto), obligaría a importantes cambios en el régimen del centro para evitar fotografías, vídeos, filtraciones o agresiones, por lo que, en realidad, las opciones del cuñado del Rey no son tantas.

Desde un principio se ha especulado con la posibilidad de que Urdangarin entrara en la cárcel de Badajoz, ante la probabilidad de que la infanta Cristina y sus hijos Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene se mudaran a vivir desde Ginebra a Portugal para así estar más cerca de Iñaki Urdangarin. Es una cárcel que en la actualidad está a poco más de la mitad de su capacidad máxima (1.110 internos), pero carece de módulos especiales. Esta prisión, a nueve kilómetros al sur de la ciudad extremeña, se encuentra a menos de tres kilómetros de la frontera con Portugal. Otro de los contras es que es bastante conflictiva.

Expertos penitenciarios apuntan como más idóneos otros dos centros penitenciarios. El primero es el de Zaballa (en Álava), una cárcel moderna (inaugurada en 2011) y que se encuentra muy cerca de Vitoria, donde reside buena parte de la familia Urdangarin. En este centro, con 720 celdas, sí habría capacidad para mantener más o menos aislado al cuñado del Rey y se trata de una cárcel muy poco conflictiva.

Otra opción viable es el minúsculo centro penitenciario de Menorca, en Mahón, concebido para albergar a un máximo de 210 reclusos y que raramente llega a la mitad de su capacidad. Es un centro con ninguna conflictividad y en el que sería muy fácil controlar a los reclusos que se acerquen a Urdangarin.

Varias fuentes apuntan también la posibilidad de que sea encarcelado en una prisión con módulos especiales de protección, como la de Brieva, en Ávila. El problema de este centro, en el que ya estuvo interno el exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán, es que el pabellón masculino lleva cuatro años en desuso y, aunque podría ser rehabilitado, sería una operación que llevaría, al menos, varias semanas.

Sea cual sea la cárcel donde vaya, lo normal es que pase por todos los trámites del primer ingreso. Se le hará una ficha y será reconocido por el servicio médico, además de ser entrevistado por un equipo multidisciplinar formado por trabajadores sociales y psicólogos que el evaluarán. Como es habitual, el preso pasará la primera noche en el módulo de ingresos y después se le trasladará al módulo más adecuado. Probablemente, y dadas sus características, al conocido como «de respeto», donde el interno, al que se clasificará en segundo grado, acepta unas normas de comportamiento e higiene y de organización de la vida diaria en esa instalación.

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