La jueza Lamela investigará si hay restos de militares del Yak-42 en Turquía

Homenaje en Zaragoza a las víctimas del Yak-42./Javier Cebollada (Efe)
Homenaje en Zaragoza a las víctimas del Yak-42. / Javier Cebollada (Efe)

Las autoridades turcas confirman que se enterró en un cementerio la pierna sin identificar de una de las víctimas

COLPISA / AGENCIASMadrid

La Audiencia Nacional investigará si existen en Turquía restos de alguno de los 62 militares fallecidos en el accidente aéreo del Yak-42 en Trebisonda (Turquía), ocurrido en el año 2003.

La Sección Primera de la Sala de lo Penal ha instado a la magistrada Carmen Lamela a abrir una pieza separada que constituya una instrucción suplementaria a la efectuada en su día sobre el accidente aéreo. De acuerdo con una providencia de la Sala, se trata de una diligencia solicitada por la Abogacía del Estado, a la que se añade la Fiscalía, después de que Turquía notificara que enterró en un cementerio del país la pierna sin identificar de una de las víctimas, algo que se desconocía en el momento de la instrucción de la causa.

Los magistrados consideran que se trata de un hecho nuevo que debe esclarecerse mediante la identificación de estos restos humanos y su traslado a España, y por ello, instan a la titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 a reabrir la causa después de que el magistrado encargado de estas pesquisas, el actual ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska, cerrara la investigación en dos ocasiones.

El inicio del procedimiento tiene lugar después de que, a instancias de un familiar de un militar español fallecido en el accidente, el Ministerio de Defensa elevara a principios de este año una consulta al Ministerio de Exteriores de Turquía sobre la posible permanencia en suelo turco de restos mortales de las víctimas.

Las autoridades turcas confirmaron en mayo de este año que una extremidad inferior, cuya identificación no pudo determinarse en su momento, fue enterrada en el cementerio de Maçka el 24 de julio de 2003. Asimismo, confirmaron que tanto las muestras orgánicas de las víctimas como las de los familiares utilizadas para su identificación fueron destruidas, tal y como determina la legislación turca. El objetivo ahora es verificar si el resto enterrado en 2003 puede ser localizado a día de hoy, para adoptar en su caso las medidas oportunas de identificación.

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