Mas enfría los ánimos y admite que Cataluña no está lista para una independencia «real»

Artur Mas. / Efe

El expresidente de la Generalitat afirma en una entrevista al Financial Times que «para ser independientes hay algunas cosas que no tenemos»

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

La presión sobre Carles Puigdemont para evitar una declaración unilateral de independencia va en aumento. Al golpe que supuso en la moral de la cúpula secesionista el hecho de que Banco Sabadell decidiera trasladar su sede social a Alicante, se sumó ayer la noticia ya en firme de que CaixaBank, antigua La Caixa y símbolo de la empresa catalana, seguirá sus pasos para mover su domicilio a Valencia y de que Gas Natural se mudará a Madrid. Pero todavía hubo una estocada más dura en lo político: el reconocimiento del expresidente de la Generalitat Artur Mas, ni más ni menos que en el 'Financial Times', de que Cataluña no está preparada para la indepenencia «real».

El impacto que tuvieron las palabras del aún presidente del PDeCAT, referente de peso para un sector del independentismo y miembro del llamado 'estado mayor' del proceso soberanista que todos los martes por la noche se reúne en el Palau de la Generalitat, fue notable. Tanto que desde su oficina se apresuraron a enviar una pretendida rectificación que, sin embargo, en nada altera el sentido de lo titulado por el prestigioso diario internacional, de lectura obligada en todas las cancillerías y despachos oficiales.

En la entrevista, y según la propia textualidad remitida a modo de matización, Mas apunta que Cataluña está lejos de poder materializar una ruptura con España. «Para ser independiente hacen falta unas cuantas cosas que todavía no tenemos: control de infraestructuras, de aduanas y fronteras, que la gente pague a la Hacienda catalana y una administración de justicia que haga cumplir las leyes del Parlamento catalán. Hasta que esto no sea operativo, la independencia no es real», concede.

Con ese argumento, defiende que lo importante ahora es decidir cómo se ejerce el «derecho» a ser un país independiente que, a su juicio, ya se han «ganado» los catalanes. «Estas decisiones tienen que perseguir un objetivo -subraya-: no cómo se proclama la independencia, sino cómo se hace efectiva (...) Porque al final la declaración de independencia es un acto político, formal y simbólico». Todo lo contrario de lo que defiende la CUP, para la que es «ineludible» que el Parlament declare la independencia la próxima semana.

El momento para hacerlo, de acuerdo a sus reivindicaciones, sería ya el martes porque finalmente el pleno previsto para el lunes, y suspendido por el Tribunal Constitucional a instancias del PSC, no se celebrará. En su lugar, la Mesa de la Cámara fijó ayer para el día 10 a las 18:00 horas una comparecencia de Puigdemont a petición propia contra la que no hay recurso posible, En su escrito el jefe del Ejecutivo catalán se limita a anticipar que desea informar al pleno «sobre la situación política actual», sin aludir a la consulta ni al artículo 4 de la Ley del Referéndum.

«Decisiones irreparables»

No se trata sólo de Mas. Antes, el que fuera consejero de Economía y profesor de Harvard, Andreu Mas-Colell, ya abogó en un artículo en el diario 'Ara' por darse un plazo de uno o dos años antes de optar por la vía unilateral. Y ayer fue el responsable Empresa en la Generalitat, Santi Vila, quien pidió «no tomar decisiones irreparables».

La coordinadora general del PDeCat, Marta Pascal, también dejó entrever ese vértigo en una entrevista en la cadena Ser en la que aseguró que el compromiso de su partido con la independencia «es claro» pero también defendió que más que el momento de declararla es importante cómo hacerlo. «No queremos perder a nadie, y sobre todo -reconoció- no queremos perder la complicidad internacional».

El líder de Esquerra y número dos de la Generalitat, Oriol Junqueras, en cambio, fue menos claro y a se limitó a afirmar en Catalunya Ràdio que «lo que habrá siempre es una actitud responsable por parte del Govern». Los socialistas catalanes, no obstante, se mostraron esperanzados en que todo lo anterior, incluído el hecho de que no se convocara el pleno del lunes, signifique que es posible «ganar tiempo para el diálogo». Eso dijo, al menos, Miquel Iceta, que mañana participará en la manifestación de banderas blancas convocada por un movimiento ciudadano frente a los ayuntamientos de España.

Había este viernes un acontecimiento que podía haber servido para volver a poner el viento a favor del ala dura del secesionismo: la declaración tanto del 'major' de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluis Trapero, y los líderes de ANC y Òmnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cruixart, ante la Audiencia Nacional, investigados por un delito de sedición. De haber decidido el juez su ingreso en prisión, la movilización ciudadana se habría recrudecido casi con toda seguridad. En su lugar, volvieron a Barcelona sin medidas cautelares, por ahora.

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