Un testigo admite presiones para declarar del principal acusado de Alsasua

Declaración de Kenneth Paulette. / Fernando Villar (Efe) I R.C.

«Le dije al hermano de María José (novia del teniente) que habían ido a por ellos, pero que había gente que no la tenían que haber metido ahí», declara el joven

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Lleva 16 años residiendo en Alsasua (Navarra) y juega en el equipo de fútbol del pueblo. Era amigo de María José, novia del teniente de la Guardia Civil, de su hermano y, además, compartía vestuario en el club con dos de los procesados por delitos de lesiones terroristas, Jon Ander Cob y Julen Goicoechea.

De origen ecuatoriano como María José, la testifical de Kenneth Paulette fue propuesta por la defensa del principal acusados en el juicio contra ocho procesados por las agresiones a dos guardias civiles y sus parejas en la madrugada del 15 de octubre de 2016 en el bar Koxka. Se trata de Ohian Arnanz, en prisión preventiva por estos hechos desde hace más de 500 días y a quien la Fiscalía de la Audiencia Nacional le pide 62 años y medio de prisión y, de forma subsidiaria, 26 años y medio en total.

A preguntas del abogado de María José, el testigo -uno de los siete que han comparecido este jueves- ha reconocido que se ha sentido «un poco» presionado para declarar por parte de los padres de Ohian. «Me han insistido en que viniera a declarar, yo no quería. No estoy preocupado ni tengo miedo, pero me he sentido un poco presionado por mi forma de ser», ha admitido al tribunal.

Sin embargo, al salir del juicio el joven ha lanzado un mensaje en su cuenta de Twitter diciendo: «A ver, lo de que me han presionado para ir a declarar no es así, se ha interpretado mal, solo me insistieron con todo el respeto del mundo. No he tenido ninguna presión de nadie».

Paulette ha relatado que hace un año y medio que no tiene contacto con la novia del teniente, pero que el día después de las agresiones le mandó varios mensajes con el texto: «He intentado separar y que no te hicieran daño pero no lo conseguí y cuando salí a la calle tu novio ya estaba allí, en el suelo». Y poco después habló con el hermano de la víctima: «Me preguntó si lo había visto y le di mi punto de vista», ha dicho, en el sentido de que pensó «que sí fueron a por ellos (por ser guardias civiles), pero que han metido a gente que creo que no tenían que estar aquí», en defensa de sus amigos acusados y excompañeros de la Sociedad Deportiva Alsasua.

«Pasaba gente corriendo, le propinaba un golpe y se iban»

Sobre las agresiones, Paulette ha señalado que dentro del bar no vio el origen del ataque, únicamente que trató de proteger a María José cuando empezaron los puñetazos y que se llevó a Ohian Arnanz al otro lado del bar. «Estábamos en actitud de fiesta, habíamos bebido y estaba oscuro», ha detallado el testigo, que ha reconocido la paliza que tuvo lugar aquella noche en contra de la versión de otros comparecientes que este jueves han dicho no haber visto nada.

Una vez fuera del bar Koxka, ha contado que vio ya al teniente tendido en el suelo y se interpuso entre la gente, por un lado, y el guardia civil y su amiga María José, por otro. «Ella quería proteger al teniente y yo la protegí a ella», ha dicho, pero ha insistido en que no vio a los agresores porque «había gente encapuchada y tapada la cara. También intentó que «nadie le pegara al teniente en el suelo» y recuerda cómo su amiga «le abrazó para que no le pegaran más». «Pasaba gente corriendo, le propinaba un golpe y se iban», ha relatado Paulette.

Ni el teniente ni María José intentaron defenderse, ha dicho, vio cómo el sargento agredido tenía la camisa blanca rota. La novia de éste, mientras, estaba llorando. «No se intentaron defender. La camisa estaba rota, vi sangre, pero no recuerdo que tuviera huellas de zapato La gente estaba mirando. Hubo gente grabando cuando llegaron los antidisturbios. Vi como sacaron a Jokin Unamuno (procesado) del coche policial cuando lo detuvieron. No sé quién, pero la Policía Foral lo volvió a meter», ha relatado.

«¿Y supo de las amenazas posteriores al bar de los padres de María José?», le pregunto el abogado de la acusación particular. «Supe que les habían rayado el coche porque me lo dijo su hermano», ha declarado. La actitud proactiva del testigo contrastó con el resto de comparecientes de las defensas, que no vieron las agresiones ni identificaron a ninguno de los procesados u otras personas.

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