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Sánchez planea convocar un congreso en diciembre con elección exprés del secretario general el 23 de octubre

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Pedro Sánchez en un acto electoral en Portugalete (Vizcaya) junto a la candidata socialista a lehendakari, Idoia Mendia. / Efe | Atlas

  • Sánchez intentará frenar así a los críticos, que exigen que el partido pase a la oposición

  • El líder socialista "intentará formar un gobierno alternativo" al de Rajoy llegando a un acuerdo con Podemos y Ciudadanos

  • Iglesias celebra la disposición de Sánchez a buscar un gobierno alternativo: "Ojalá sea posible"

  • Rivera afirma que un gobierno de 85 escaños, con división interna y dependiente de 44 partidos, "es inviable"

Pedro Sánchez tiene un plan para tratar de frenar de una vez por todas al sector crítico del PSOE: convocar ya, sin más dilación, el congreso del partido pendiente desde hace meses y apurar los plazos para permitir la celebración de una votación exprés del secretario general por parte de los militantes antes de que acabe octubre, en concreto el día 23.

La estrategia explica su decisión de convocar un Comité Federal el próximo 1 de octubre. Los críticos habían pedido una reunión de ese cónclave para debatir sobre la posición que ha de mantenerse de cara a la formación de Gobierno y para analizar los resultados de las elecciones que tendrán lugar en el País Vasco y Galicia este domingo. Y tal y como habían dejado claro, pretendían aprovechar la ocasión para forzar la caída de Sánchez y, previsiblemente, poner el partido en manos de una gestora.

La idea del secretario general, según han confirmado varias fuentes de la dirección socialista, es proponer a quienes discuten su liderazgo batirse ya. En realidad, el 39 congreso federal está convocado. Lo convocó un convulso Comité Federal el pasado 30 de enero, pero en abril se optó por posponerlo 'sine die' hasta que se resolviera la situación institucional. Ahora se trataría, simplemente, de levantar esa suspensión.

Conforme al calendario que hay sobre la mesa, la elección del secretario general mediante voto directo tendría lugar el 23 de octubre. Habría sólo diez días para la recogida de avales y otros diez días de campaña. Posteriormente, el congreso de delegados para la ratificación del nombramiento, la elección de la ejecutiva y la aprobación de las ponencias programáticas, tendría lugar los días 2,3 y 4 de diciembre, es decir, 60 días después del comité federal, tal y como dictan los estatutos del partido.

Investidura

El esquema, según las citadas fuentes, tiene la virtud de que no causaría perjuicio en el calendario institucional y daría margen a los críticos, en caso de lograr la victoria, para modificar si así lo desean la posición del PSOE de cara a una eventual investidura de Mariano Rajoy o de otro líder del PP, a la que Sánchez se niega en redondo. Porque la legislatura expira el 31 de octubre. Y la elección del presidente del Gobierno por parte del Congreso de los diputados tendría que producirse antes de esa fecha.

Otro argumento, es el de que si se sigue ese plan la guerra interna no interferiría ya en la campaña, en caso de que haya que ir a terceras elecciones, porque para los días 2,3 y 4 quedarían exclusivamente cuestiones ideológicas.

Los 'sanchistas' están convencidos de que en ese escenario tienen todas las de ganar por una sencilla razón: que las bases entenderán que quienes quieren acabar con Pedro Sánchez lo hacen para abstenerse y dejar gobernar a los populares. Y esa es una idea que enerva a la militancia. Además, dudan de que Susana Díaz estuviera dispuesta a concurrir en un congreso de esas características.

En todo caso, en la cúpula socialista sostienen que no hay nada decidido y que cabe aún la posibilidad de que no ocurra nada si la situación se normaliza. Es decir, si tras las elecciones gallegas y vascas los críticos, liderados por la presidenta de Andalucía, no pasan a la acción y aparcan sus planes de una dimisión en bloque de sus fieles en la ejecutiva o de someter a una cuestión de confianza a Sánchez en el comité federal. “Lo que queremos -dicen- es intentar formar Gobierno apoyándonos en Ciudadanos y Podemos; eso es lo principal”.

Sánchez anunciará de hecho en el Comité Federal, según ya han relatado en su entorno, su intención de liderar un Gobierno alternativo al del PP. El problema es que los críticos creen que puede caer en la tentación de pedir apoyo a los independentistas. Algo que los 'sanchistas' niegan.

Intento de un gobierno alternativo

Pedro Sánchez trasladará al comité federal del PSOE que se celebrará el sábado 1 de octubre que "intentará formar un gobierno alternativo" al de Mariano Rajoy. El líder de los socialistas ha manifestado durante los últimos días su intención de llegar a un acuerdo con Podemos y Ciudadanos.

En su discurso ha dejado claro que su partido votará "siempre no a Rajoy". Sánchez ha recalcado que le "preocupa mucho" la falta de "ejemplaridad" de muchos dirigentes del PP y el "silencio" de Rajoy ante los casos de corrupción. "Quien calla otorga. Es un silencio estruendoso de connivencia con la corrupción", ha recalcado Sánchez.

La postura que defenderá ante el comité federal ha sido confirmada una vez acabado el mitin por fuentes oficiales.

Está por ver cuál será la reacción de los dirigentes territoriales críticos con la gestión de Sánchez. Pero amenaza tormenta. Susana Díaz ya advirtió hace unos días que no se puede gobernar con 85 diputados, los que sacó el PSOE el 26J, y que el lugar que debe ocupar el PSOE es en la oposición. La fórmula que busca Sánchez se antoja, en todo caso, muy complicada. Podemos y Ciudadanos ya han manifestado su incompatibilidad y la posibilidad de que busque llegar a La Moncloa con el respaldo de la formación morada, el PNV y los nacionalistas catalanes tampoco parece factible.