¿Quiénes son los verdaderos culpables de la muerte del Sector del carbón nacional?

«De todos es sabido que no comparto la política energética de Unidos Podemos. No la compartí en el pasado y no la comparto en la actualidad, porque quiere, abiertamente, cerrar las minas de carbón. Por eso no les he votado en las elecciones»

JUAN CARLOS LORENZANA 'ZANA'
JUAN CARLOS LORENZANA 'ZANA'

De todos es sabido que no comparto la política energética de Unidos Podemos. No la compartí en el pasado y no la comparto en la actualidad, porque quiere, abiertamente, cerrar las minas de carbón. Por eso no les he votado en las elecciones. Pero sí les reconozco una cosa, son los únicos que no son hipócritas. No tienen ni idea de lo que es una cuenca minera, ni mucho menos un minero, no lo saben y ya no van a aprenderlo, pero al menos no son unos falsos. En este apartado siento un dolor indescriptible por el cambio de posición de Izquierda Unida que, digan lo que digan aquí sus dirigentes, en Madrid votan cerrar las minas.

Ocurre que el sector del carbón nacional está gravemente herido pero, como sucede con la vida misma, mientras haya carbón, y lo hay, hay esperanza. También ocurre que, desgraciadamente, quienes pueden salvar al malherido Sector del carbón nacional, votan lo que su partido les manda, defendiendo así no sólo a su partido (antes que a los votantes que le han puesto ahí), si no, también, defendiendo sus prebendas particulares, cuando no, directamente, su puesto de trabajo.

Sí, es cierto que el PP y el PSOE, los únicos que hasta hoy han tenido responsabilidad de gobierno, (por eso no hablo aquí de C's, que en este tema del carbón, en hipocresía, está al nivel de ambos), han venido cavando la fosa donde enterrar a los 'malditos' mineros. Llevan haciéndolo más de dos décadas, si aún hay alguien que dude de esto es que no quiere, o que no le interesa, verlo, porque no hay mejor prueba del nueve que el «por sus hechos les conoceréis». Dice Noam Chomsky, en su punto quinto de las Estrategias de manipulación, que «cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más hay que adoptar un tono infantil con él», por eso el cruce de seudoacusaciones, entre PSOE y PP, hablando del Sector del carbón nacional, se resume en una carcajada de hipocresía titulada: «y tú más». Lo que, desgraciadamente, no deja en buen lugar a los mineros.

Lo curioso es que esta hipocresía del PP y del PSOE era, y es, sabida en las cuencas mineras y, aún así y todo, es aquí donde tienen un caladero de votos inagotable. Lo cual nos lleva al quid, al fondo, de la cuestión ¿quiénes son los verdaderos culpables de la muerte del sector del carbón nacional?, ¿lo son los hipócritas políticos del PP y del PSOE?, ¿lo son los indolentes habitantes de las cuencas mineras?

Para mí, que soy minero por encima de cualquier cosa, y que, les guste o no les guste a los hipócritas (concejales, alcaldes, diputados autonómicos, senadores o diputados nacionales) que siguen agarrados a sus poltronas, ganadas con los votos de los mineros y sus familias, mientras sus partidos siguen dejando morir al Sector del carbón nacional, les guste o no les guste leerlo, sólo me merecen la indiferencia suficiente para marcar distancias, para poder mirarles desde la altura moral que otorga el no haberme refugiado en las disculpas, las mentiras o el silencio, para seguir agarrado al “puestín”. No me merecen ni una línea más.

Sin embargo, lo que de verdad me duele, es saber que los verdaderos culpables del fin del Sector del carbón nacional, somos nosotros, los propios mineros, que por egoísmo, desinterés, indolencia y, sobre todo, ignorancia, consentimos que se rían de nosotros en nuestras caras. Sí, duele, duele decirlo así, tan crudamente. Duele reconocer que consentimos que se rían de nosotros y con ese consentimiento, vía electoral, los hipócritas siguen decidiendo cómo y cuándo, los mineros, somos carne de cañón.

Creo que alguien debería ponerse a elaborar una tesis sociológica que estudie cómo, por no reconocer un error, por no reconocer que nos hemos equivocado en confiar en quien votamos, somos capaces de huir hacia delante, aunque delante esté el cerrar las minas que nos dieron, y aún podrían dar a mucha gente, de comer.

Ese error, y, sobre todo, esa reincidencia en el error, nos convierte a nosotros, los mineros, en los únicos y principales culpables de los que nos pasa. La buena noticia es que, mientras haya carbón, hay esperanza, y, carbón, hay a degüello.

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