El último aliento del carbón: Europa le da vida hasta el 2030 mientras la mina apura su vida en León

Central térmica de Compostilla./César Sánchez
Central térmica de Compostilla. / César Sánchez

Las centrales térmicas e indirectamente el carbón centran el debate energético en España y la Unión Europea mientras el declive de la minería leonesa se mantiene constante durante todo el 2017, con el derribo de los castilletes de la Vasco escenificando la muerte de la minería de interior en León

A. CUBILLASLeón

Hablar de carbón es hablar de una lucha eterna por la supervivencia. El que fuera uno de los grandes motores económicos de León, hoy un sector residual, sigue dando la batalla para tener un hueco en el futuro. Y aunque son muchas sus defensores, los detractores son demasiados.

Un futuro que depende, directamente, de la supervivencia de las centrales térmicas que, en la actualidad, el centran el debate energético de España y la Unión Europea. En León lo tienen claro, es necesario garantizar la actividad de las térmicas de La Robla, Compostilla y Anllares, uno de los pulmones del tejido industrial que representa la era dorada de una provincia.

Tampoco hay lugar para la duda en Castilla y León. La Junta ha demostrado estar dando la batalla por el carbón, principalmente tras el órdago que lanzó Iberdrola con el anuncio del cierre de la central de Velilla del río Carrión.

La Junta cerró filas en torno a la supervivencia de las centrales térmicas y lo hizo al lado del PP nacional. El Gobierno dejaba atrás los años en los que, con José Manuel Soria a la cabeza, castigó al carbón, duramente, recortando sin piedad las ayudas comprometidas, cerrando el diálogo con patronal y sindicatos. Álvaro Nadal remarcó la necesidad del carbón en España y, por ende, de las centrales térmicas.

División en España

Una defensa que se endureció después de que el Congreso de los Diputados diera luz verde a una moción que condenaba al cierre de las centrales y que llegó a León en forma de huracán. El respaldo del PSOE, Podemos y C´s puso entre la espada y la pared a las partidos provinciales que exigieron a sus líderes una rectificación.

Sin embargo, está moción dejó entrever la división latente que existe en España en torno al carbón. Una imagen que, sin duda, dificultaría la negociación del Gobierno con la UE para intentar que el carbón tenga presencia en el mix energético hasta el 2030 siempre y cuando se cumpla con los objetivos de emisiones de CO2.

Mirada al carbón leonés

Cada año, el 4 de diciembre las cuencas celebran el día de Santa Bárbara, una jornada para honrar a su patrona y reclamar la importancia del carbón.

Una jornada a la que tan sólo pudieron sumarse algo más de 400 mineros, los mismos que están en activo en una provincia donde a principio de década alcanzaban los 5.000.

Uminsa es la empresa con más empleados a su cargo, unos 140, además de Hijos de Baldomero García y Hullera Vasco-Leonesa, que cuentan con unos 70 cada uno.

Precisamente, la Vasco cierra el año inmerso en un Experdiente de Regulación de Empleo de seis meses ante la falta de un contrato de suministro.

Una negociación compleja de por sí ante la oposición de muchos países miembros a la que se sumaba la de los parlamentarios españoles a los que Nadal no tardó en enfrentarse. Tampoco a Iberdrola, tras el anuncio del cierre de dos centrales, que empujó al sector eléctrico en bloque a defender su capacidad para decidir el futuro de las plantas eléctricas, abogando por los pagos por capacidad para mantener aquellas que sean necesarias.

Ante ello, Nada activó un real decreto para regular el cierre de las térmicas con el objetivo último de asegurar que las decisiones del cierre sean coherentes con los instrumentos de planificación energética y compatible con los objetivos en materia de seguridad del suministro, sostenibilidad y precio de la energía.

De esta forma, Energía denegaría el cierre de una instalación siempre y cuando amenazase a la seguridad de suministro o a la seguridad del abastecimiento de materias primas, así como cuando suponga efectos desfavorables en los precios de la electricidad. Un punto en el que ha incidido el ministro de Energía, que en reiteradas ocasiones ha advertido de la subida del recibo de la luz en 2,5 euros al año con el cierre de las térmicas.

Bruselas, la última palabra

Sin embargo, como siempre, será Bruselas la que tenga la última palabra en esta batalla entre el Gobierno español –arropado por los ejecutivos de Castilla y León y Asturias- e Iberdrola.

En la actualidad, los técnicos de la Comisión Europea están analizado el contenido de esta controvertida propuesta elaborada por el ministerio que, en última instancia, tendrá que adaptarse a la legislación comunitaria. Al fin de cuentas, según recordó el comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, Bruselas “siempre tiene la sartén por el mango”.

La Unión Europea acordó establecer en el 27% la cuota de consumo energético procedente de energías renovables y concede una prórroga al carbón hasta el 2030

Victoria que se preveía casi imposible. Al menos difícil después de que Europa se uniera en bloque en torno a la ‘Alianza global para eliminar el carbón’ presentada en la Cumbre del Clima. Tan sólo tres excepciones: España, Alemania y Polonia.

El Gobierno español mostraba su compromiso irrenunciable para cumplir con sus objetivos medioambientales pero apostaban por una transición energética ordenada y, en ella, el carbón tendría que tener cabida. Una respuesta que suscitó el reproche de numerosas organizaciones, que lamentaban que España se quedase aislada junto a países muy intensos en carbón.

Sin embargo y aunque todo parecía jugar en contra del carbón, la Unión Europea acordó establecer en el 27% la cuota de consumo energético procedente de energías renovables en cada uno de los Estados miembro de cara al año 2030.

Un pacto que acababa con la intención de alcanzar un 30% de energías 'verdes' a finales de la próxima década y concede una prórroga al carbón hasta el 2030 dando vida a las térmicas, que podrán continuar siendo subvencionadas.

Carbón sin mineros

En cualquier caso, no todo está dicho. La negociación entre las instituciones europeas aún sigue en marcha y deberá concluir al final del año que viene. De esta forma, la UE concedía una mínima victoria al carbón, dotándole de opción de continuidad y un importante balón de oxígeno.

Ahora habrá que preguntarse si la victoria es para el carbón nacional o de importación, porque la realidad es que hoy por hoy en León apenas quedan mineros y la extracción del mineral autóctono está prácticamente paralizada.

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