El sector del carbón vincula su futuro más allá de 2019 a la continuidad de las térmicas

Imagen de la térmica de Compostilla./César Sánchez
Imagen de la térmica de Compostilla. / César Sánchez

Desde la patronal califican 2017 de un año «esperanzador» con unos números que prácticamente recuperaron los niveles de 2015

EUROPA PRESSLeón

El sector del carbón ha vinculado "directamente" su futuro más allá de 2019, fecha en la que está previsto el cierre de las minas o la permanencia de solamente aquellas viables mediante la devolución de las ayudas recibidas, a la continuidad de las centrales térmicas propiedad de las eléctricas.

"Lo que está claro, y así lo tenemos asumido, es que nuestra continuidad está directamente vinculada a la continuidad de las centrales de carbón. Si no tienen la proyección suficiente para continuar, no tiene mucho sentido que sigamos con un combustible que no va a ser utilizado", afirmó el presidente de Carbunión, Pedro Iglesia.

En detalle

Con el debate abierto respecto al futuro de las centrales de carbón, después de que Iberdrola haya pedido el cierre de sus plantas de Lada y Velilla y con la continuidad de otras centrales en el aire más allá de 2020, Iglesia señaló que el sector pide al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital que retome la posibilidad de aplicar unos pagos por capacidad para la desnitrificación de las centrales térmicas que permitiría a las compañías abordar esas inversiones necesarias para alargar su futuro por encima de ese horizonte.

2019

"Fue una iniciativa tomada desde la Secretaría de Estado de Energía en 2015, pero en la que la CNMC encontró problemas serios y en aquellos momentos se abandonó. Todos y cada uno de los días que hablamos con el Ministerio (de Energía), gobiernos autonómicos o cualquier administración, lo solicitamos. No pedimos nada para nosotros, tenemos firmado que las ayudas se han acabado, pero sí que creemos que se podrían establecer los mecanismos adecuados para que las centrales puedan seguir generando electricidad con carbón", dijo.

Con la garantía de esta continuidad de las centrales, Carbunión considera que las empresas mineras podrían planificar su actividad productiva a partir de 2019, con el objetivo de aportar entre 4 y 6 millones de toneladas anuales de combustible autóctono.

En la actualidad, sobreviven ocho empresas del sector en España, frente a las 21 que existían en 2011. Las ayudas recibidas por el sector superan los 520 millones de euros en los últimos siete años, aunque se redujeron a apenas 1,3 millones de euros en 2017.

Iglesia, que reconoció estar "expectante" por conocer las conclusiones que presentará este mes la Comisión de Expertos sobre la transición energética respecto al 'mix' energético necesario, defendió el "importante" papel del carbón como respaldo para la generación renovable, tal y como se vio el año pasado debido a unas condiciones climáticas en las que se registró la ausencia de viento y precipitaciones.

"Si en 2016 o 2017 hubiésemos estado cerrados, los volúmenes de carbón importado habrían sido mucho mayores", añadió Iglesia, quien valoró que gracias al carbón autóctono España no depende "exclusivamente de unos precios internacionales que pueden perjudicar al país".

Año esperanzador

Desde la patronal, califican 2017 de un año "esperanzador", con unos números que prácticamente recuperaron los niveles de 2015, tras los malos datos de 2016, aunque esperan que 2018 sea un ejercicio de "transición y diálogo" de cara a 2019.

En el periodo de 2011 a 2017, el sector ha reducido la producción y el empleo en un 58% y en un 62%, respectivamente, a pesar de la recuperación del año pasado. Así, la producción con carbón nacional alcanzó los 2,78 millones de toneladas, cifras muy lejanas de los más de 6 millones de 2011 y 2012, frente a los 17,4 millones de toneladas de carbón de importación.

En lo que se refiere a la participación del carbón nacional en el total del carbón térmico consumido, se limitó al 14%.

En lo que se respecta al empleo, el número total de trabajadores se situaba a cierre de 2017 en 2.197 personas, frente a los más de 5.800 trabajadores de 2011. El año pasado se registró un ligero repunte del 6% con respecto a 2016, aunque fue debido, principalmente, al aumento de las contratas, ya que el número en plantilla sigue descendiendo, según datos de la patronal.

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