Rodolfo Cachero: «La cárcel era como un hotel»

Rodolfo Cachero, en febrero de 2016, tras declarar en los Juzgados de Oviedo. /Mario Rojas
Rodolfo Cachero, en febrero de 2016, tras declarar en los Juzgados de Oviedo. / Mario Rojas

El empresario minero sale en libertad de la cárcel de Aranjuez cuatro meses y medio después de ingresar en prisión

NOELIA A. ERAUSQUIN

Los cuatro meses y medio que Rodolfo Cachero se ha pasado en la cárcel se le han hecho largos al empresario minero, y eso que no habla del trato en prisión como otros condenados conocidos, como el expresidente del Barça Sandro Rosell o el líder de ERC Oriol Junqueras, que han criticado las condiciones del encierro. «Me encuentro muy bien. Era como un hotel», aseguró ayer a este periódico nada más abandonar el centro penitenciario de Aranjuez, en el que ha pasado las últimas semanas. El empresario minero logró la libertad tras cumplir menos de una décima parte de su condena de 30 meses por cometer ocho delitos fiscales cuando era dueño de Coto Minero Jove (Jovesa), una pena agravada por reincidencia. Tras su ingreso en prisión, sus abogados ya habían alegado «un delicado estado de salud» para pedir una reducción del castigo.

El asturiano fue detenido el pasado 15 de septiembre en Madrid después de dos meses en busca y captura, periodo en el que realizó viajes a Portugal, Málaga, Pontevedra e incluso a Gijón , donde estuvo dos días, tomando medidas para intentar no ser localizado. Finalmente, fue arrestado en la capital de España, al salir del domicilio social de la Compañía Minera Astur Leonesa.

Tras la detencion ingresó en la prisión de Soto del Real, donde se alojan gran parte de los encarcelados por delitos de cuello blanco, como Sandro Rosell, Manuel Díaz Ferrán o los hermanos Ignacio y Pablo González. También se encuentran en este centro los famosos 'jordis', el expresidente de la Asamblea Nacional Catalana y diputado de JxCat, Jordi Sánchez, y el expresidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart. Precisamente, con el primero de ellos compartió celda Cachero durante algunos días. Aunque se filtró que ambos apenas cruzaron alguna palabra y que, incluso, el asturiano se quejó del discurso independentista de Sánchez, el empresario minero asegura que no tuvieron «malas relaciones».

Tras su paso por Soto del Real, Cachero fue trasladado a la cárcel de Aranjuez, Madrid VI, en la que estuvo otro preso muy conocido, el expresidente de la Diputación y del PP de Castellón Carlos Fabra, como también recordó ayer el empresario asturiano. Este centro fue el que, precisamente, comparó con un hotel. Además, de sus compañeros no se lleva mal recuerdo. «Hay de todo: médicos, ingenieros, arquitectos, periodistas... Buena gente», declaró.

Sin embargo, aquejado por problemas de salud, tenía muchas ganas de salir. «Hace falta trabajar», señaló ayer, aunque su primera intención era poder ir a cenar con su familia y después, «ya veremos». Al menos los próximos días se quedará en Madrid.

Condena

Lo que no podrá hacer Cachero es volver a la sede de la Compañía Minera Astur Leonesa, a cuya salida fue detenido, ya que en uno de los autos dictados el pasado mes de julio, el Juzgado Mercantil número 2 de Oviedo acordaba retirarle como administrador de la firma minera, que quedó en manos de la administración concursal. El otro, del Juzgado de lo Penal número 3, ordenaba su «inmediata detención e ingreso en prisión» por defraudar a la Hacienda Pública en la gestión de Jovesa entre 2002 y 2004.

Rodolfo Cachero, que ha tenido intereses en sectores como la minería, la distribución de bebidas, la construcción, los hoteles o los servicios aeroportuarios, ya contaba con antecedentes. En el año 2000 ya fue condenado por otro fraude tributario a cuatro años y ocho meses de prisión y al abono de más de dos millones de euros por no pagar a Hacienda algo más de un millón. Según la sentencia, utilizó facturas falsas para desgravar el IVA a través de Jovesa. Tras varias apelaciones judiciales, el Constitucional desestimó sus recursos de amparo. Fue entonces cuando protagonizó una huida que saltó a los medios nacionales. En mayo de 2001, el empresario, tras ser reconocido por dos policías, huyó a toda velocidad con su coche alquilado y arrolló a uno de los agentes. La persecución llegó hasta Pravia, donde los consiguió despistar. Finalmente, tres meses después, fue detenido en Marbella e ingresó directamente en la cárcel de Alcalá Meco.

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