Bruselas tendrá la última palabra sobre el polémico cierre de las centrales térmicas de carbón

Central Térmica de Compostilla. /ICAL
Central Térmica de Compostilla. / ICAL

El comisario Cañete desvela que ya analizan el borrador del decreto del ministro Nadal para contrarrestar la decisión de Iberdrola de clausurar las plantas

COLPISA

En una esquina del cuadrilátero, el Gobierno español arropado por los ejecutivos de Asturias y Castilla y León. En la otra, Iberdrola y su combativo presidente, Ignacio Galán. Como se evidenció en la reunión celebrada el jueves y que acabó como el rosario de la aurora, nadie se rendirá. Tan cierto como que nadie ganará por KO. Todo se dirimirá a los puntos con la Comisión como árbitro del conflicto. ¿Deben seguir abiertas las dos últimas centrales térmicas de carbón de Iberdrola, que la firma quiere cerrar? El Ministerio de Energía, liderado por el no menos combativo Álvaro Nadal, está maniobrando para obligar a la eléctrica a dar marcha atrás, pero al final, como siempre, será Bruselas la que tenga la última palabra.

Así lo advirtió este viernes el comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, quien explicó que como es habitual en este tipo de procedimientos, los técnicos están analizando el contenido de la controvertida propuesta elaborada por el ministerio. 'Grosso modo', impide el cierre de las centrales de Lada, en Asturias, y Velilla, en Palencia, por cuestiones de seguridad y para no alterar la factura de la luz de los españoles, que «subiría 2,5 euros más al año».

Como era de esperar, Arias Cañete no entró al fondo del asunto y matizó que «estamos hablando de un borrador muy preliminar que ni siquiera se ha aprobado». Lo que sí desveló es que el jueves mantuvieron una reunión el director general de Energía de la Comisión, Dominique Ristori, y el secretario de Estado de Energía, Daniel Navia, en la que «tuvieron un intercambio preliminar de posiciones que va a continuar en el tiempo».

Independencia del regulador

El mensaje del comisario fue doble. Por un lado, pidió calma porque una cosa es cómo se empieza y otra muy diferente cómo se acaba. Y por otro, recordó que Bruselas siempre tiene la sartén por el mango. «Cualquier norma de cualquier Estado miembro tiene que adaptarse a la legislación comunitaria (...) Lo que pasa es que la Comisión anticipa muchas veces el trabajo para entender lo que ocurre en los Estados», deslizó.

Dicho de otro modo. Este periodo de consultas será clave para conocer el contenido final del real decreto. Si finalmente es aprobado por el Consejo de Ministros, significará que tiene el plácet de Bruselas. Si el Gobierno recula, dirá lo contrario. Esto, ojo, a no ser que Madrid se obstine y decida seguir adelante jugándosela todo a la carta del Tribunal de Justicia de la UE, un mal trago que la Comisión intenta evitar por regla general.

No hay que olvidar que el ministro Nadal está manteniendo un duro pulso con Bruselas en lo referido a la independencia de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC), cuyas competencias han sido recortadas por el Gobierno. De hecho, Cañete señaló que en la cita del jueves entre Ristori y Navia también se abordó esta cuestión. El expediente se encuentra en la recta final y es probable que el contencioso acabe en el TJUE si al final Nadal no da su brazo a torcer. De momento, la reunión de esta semana fue «positiva», según fuentes comunitarias.

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