Adiós a un emblema de la Vasco: derriban uno de los castilletes de Santa Lucía

Momento del derribo del castillete del pozo Eloy Rojo. / J.E.Porto

Las labores de derribo en el pozo Eloy Rojo, marcan los pasos hacia la demolición del castillete del pozo Aurelio, con el que se culminará la demolición del emblema de esta empresa, el último yacimiento de carbón de interior y el escenario de la última batalla de los mineros de la Hullera

A. CUBILLASSanta Lucía

Es la imagen del punto y final de la minería de interior en Santa Lucía de Gordón. El fiel reflejo de la lenta y agónica desaparición que vive el carbón en la provincia de León. Emblema de un sector, de toda una comarca que se borra, para siempre, de su paisaje.

La Hullera Vasco Leonesa ha escenificado este jueves el fin de la minería de interior con la demolición del castillete del pozo Eloy Rojo, el más antiguo de la compañía y que en la actualidad se utilizaba como pozo auxiliar para el túnel.

Se trata del paso previo para el derribo del castillete vecino y emblema de Santa Lucía, el del pozo Aurelio, con el que se darán por finalizadas las tareas de derribo de esa explotación minera, enmarcado en el proceso de liquidación de la compañía.

Unas labores que se iniciaron el pasado mes de agosto con el derribo de las oficinas y que, enlas últimas semanas, habían alcanzado a las oficinas, el área de los vestuarios y los talleres del grupo Santa Lucía, hasta alcanzar este jueves a uno de los dos castilletes, marca de la que fue la empresa minera privada más importante del país.

Fue la última semana de enero, año y medio después de la última jornada de actividad en el interior - 8 de mayo de 2015-, cuando arrancaron las labores de cierre ordenado a cargo de la subcontrata Radial 21 que, a su vez, subcontrató al empresario Pedro Román y cuya adjudicación ha estado salpicada de polémica de polémica.

El último yacimiento, el último bastión

Labores, que supervisadas por vigilantes de la Hullera Vasco Leonesa, arrancaron con el desmontaje de la planta 550 del pozo Aurelio, la misma donde en su día trabajaron los mineros de Minerplan, el último yacimiento de carbón que fue objeto de explotación por la Vasco.

Precisamente, el pozo Aurelio fue escenario de la última gran batalla de los mineros de la Hullera. El 13 de junio de 2016, cuatro mineros - Daniel Garguño, Sócrates Fernández, Álvaro Rodríguez y Elías Ortega- iniciaban un encierro a 250 metros de profundidad.

Los cuatro encerrados tenían pensado llevar su protesta hasta el final hasta que se comprometiera el pago de las ayudas para el cierre ordenado de la minería. Ése era su reto y su obsesión. Sin embargo y por recomendación médica, tras 18 días, tres de ellos en huelga de hambre, abandonaban su encierro entre lágrimas de orgullo y desesperación.

Ahora, tras el derribo de este primer castillete -quedarían el del pozo Aurelio y el pozo Emilio, la joya de la corona-, en cierta manera se entierran el último bastión de la minería de interior, la fuerza minera que en los últimos siete años han encarnado todos y cada uno de los mineros de esta provincia que lucharon, en balde, por un sector que en su día fue motor económico de León y del que hoy apenas quedan resquicios.

Minería de exterior

Con este derribo, la administración concursal de la Vasco avanza en su objetivo para sumar un nuevo yacimiento de cielo abierto, hoy por hoy, la única opción viable en la minería española. Unas labores que han obligado a la plantilla a acceder a los tajos por el túnel de La Robla o por Tabliza.

Plantilla que actualmente apenas supera los 70 mineros y cuya labor se centra en el Lavadero o en las tareas de recuperación del interior en el Flanco Sur.

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