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La producción energética por carbón se dispara ante el parón nuclear en Francia mientras muere el carbón nacional

Gráfico de producción energética. En marrón, la producción con carbón en noviembre (izquierda) y enero (derecha).
Gráfico de producción energética. En marrón, la producción con carbón en noviembre (izquierda) y enero (derecha).
  • El país galo acomete la revisión de 21 de las 58 centrales nucleares con las que cuenta y dispara la importación energética | Las térmicas recurren al mineral importado y se olvidan del nacional

La minería leonesa no arranca, los trabajadores se mantienen inmersos en expedientes de regulación de empleo y el sector camina hacia el precipicio. El sector en la provincia vive un momento de bloqueo y falta de actividad como jamás tuvo a lo largo de toda su historia.

En conjunto apenas quedan hoy un centenar largo de trabajadores que puedan bajar al tajo a diario. El resto vive en una espera que, por momentos, les resulta difícil de comprender.

De forma paradójica, pese a que el sector no respira la más mínima actividad, las térmicas queman carbón a uno de los niveles más importantes. Su actividad, lejos de estar frenada por la ausencia extractiva, se ha disparado en los últimos meses.

Las gráficas de consumo dentro del 'mix' energético facilitadas por Red Eléctrica Española son de lo más elocuente. En el mes de enero del presente ejercicio el carbón apenas representaba un 3% del consumo dentro de la producción total energética, mientras que en el mes de noviembre el consumo de la energía procedente de este mineral se ha disparado hasta el 22%.

La clave

La clave de ese incremento en el consumo se encuentra en el parón nuclear que sufre Francia. En el país galo se ha acometido la revisión de 21 de las 58 centrales nucleares con las que cuenta.

Ese parón ha disparado la exportación de electricidad desde España por encima de cualquier dato previo energético. Hasta la fecha la península era importadora de energía desde Francia, pero hoy el 'enchufe' entre ambos países conlleva una aportación desde España a Francia por entre 2.000 y 2.800 megavatios (MW) de forma continua.

18 meses más

La mayor exigencia productora para las térmicas se está compensando hasta la fecha con un incremento en el consumo del mineral nacional, algo que sindicatos y empresarios han denunciado de forma permanente.

Existen además consecuencias de otro tipo como es el mantenimiento en el precio del recibo de la luz. Los trabajos de inspección de las nucleares, además, pueden durar entre 12 y 18 meses, según los cálculos de los técnicos franceses lo que presupone que al menos durante el próximo año la necesidad energética de Francia se mantendrá y por extensión las térmicas continuarán con una alta generación que por el momento no repercute en el mineral nacional.