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El Plan de Carbón empuja a las empresas al cese y a los mineros a las bajas incentivadas y prejubilaciones

El Plan de Carbón lleva al cese a las empresas y a los mineros a acogerse a baja o prejubilación
  • La obligación de las mineras de devolver las ayudas a las medidas sociales permitirán a los trabajadores a acogerse a alguna de ellas antes del 2018 y reengancharse a la actividad posteriormente | El futuro de los empresarios para por la constitución de una nueva empresa que compita en 2019 en el mercado libre

Hoy por hoy, el cese y la extinción parece ser la única alternativa real de futuro de las empresas mineras. Al menos la única que permite el Plan de Carbón que contempla la obligación de devolver las ayudas recibidas hasta el momento a todas aquellas que quieran continuar con la actividad a partir de enero del 2019.

Y con las empresas, sus plantillas. El marco regulador no sólo establece la obligación de devolver las ayudas a la producción sino también aquellas a las bajas incentivadas y prejubilaciones de los trabajadores, lo que empujaría a los mineros activos en la actualidad a acogerse a cualquier de estas medidas sociales de aquí a finales del 2018.

Una realidad que a priori parece el fin de la minería privada de carbón en España pero que deja entrever un pequeño rescoldo de luz para este sector.

La obligación a que sean las empresas las que devuelvan las ayudas recibidas para las medidas sociales permite salvaguardar a los trabajadores de hacer frente a ese pago en caso de que la minera decidiese continuar la actividad y además empuja a todos los mineros a acoger a alguna de ellas, pudiendo reengancharse a la actividad posteriormente.

Porque tras el cese, la única alternativa que tiene el empresario con una sociedad dentro del marco del Plan del Carbón para continuar con la actividad extractiva pasa por la constitución de una nueva sociedad que, a partir del 31 de diciembre del 2018, entre a competir en el mercado libre.

Alternativa que, según han dejado entrever, parecer ser el camino que seguirán algunos empresarios del carbón. De esta forma, se garantizaría no sólo la continuidad del sector de la minería privada sino también la de los trabajadores y una salida digna, en el caso de aquellos que no pudieran rengancharse a la actividad.

La pieza clave

En cualquier caso, fuentes sindicales recuerdan que la pieza fundamental para preservar la continuidad del sector son las eléctricas. Recuerdan que es clave que se faciliten las inversiones medioambientales en las centrales térmicas que les permitieran mejorar la producción y reducir las emisiones contaminantes para adaptarse a la nueva directiva europea de emisiones industriales.

Un requisito indispensable para que, a partir del 2018, las centrales térmicas continúen comprando carbón. De no ser así, según remarcan, el sector estaría condenado a su cierre total.