Una vocación de tres toneladas

El Colegio de Enfermeros inaugura la escultura de su centenario en la rotonda Principe de Asturias, buscando que sea un reconocimiento a la labor de ayuda diaria del gremio

Inauguración de la escultura. / Noelia Brandón
N. BARRIO León

Tal era la importancia del acto que hasta la lluvia se tomó un descanso para que todo fuera según lo previsto. No era para menos en una inauguración que hasta emocionó al presidente del Colegio de Enfermeros.

La rotonda Príncipe de Asturias del barrio de La Palomera ya cuenta de forma oficial con las manos que se encuentran, una escultura que representa no solo los cien años del Colegio de Enfermeros de León sino también la labor abnegada de los profesionales que han pasado por el oficio durante este último siglo.

Representantes municipales y provinciales acompañaron a los miembros del colectivo profesional a la hora de descubrir la placa que recuerda el sentido de una escultura imponente, ya que cuenta con seis metros de alto por once de largo y contienen en su interior un kilómetro y medio de soldadura, pesando tres toneladas.

El alcalde de la capital, Antonio Silván, reconoció la trayectoria colegial y llamó a los leoneses a valorar su trabajo en una clara contribución a la vida de la ciudad.

El presidente de los enfermeros leoneses, José Luis Blanco, claramente emocionado, reconoció que con esta instalación no solo se recuerda el centenario, sino que también se aplaude la labor «de nuestros predecesores, que tan bien lo hicieron y sin los que no seríamos lo que somos».

Las manos amigas ya reinan en una rotonda que recuerda un oficio tan callado como necesario.

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