El vicio de donar tatuajes

Tatoo Garci se vuelve a volcar con la sociedad leonesa en sus campañas y regala pequeños tatuajes a cambio de 30 euros en juguetes para la Cruz Roja leonesa

Tatoo Garci inunda la Navidad de tatuajes y solidaridad.
I. SANTOSLeón

Una año más Garci vuelve a sorprender a los leoneses con sus campañas, que ya son una parte más de las donaciones a los más necesitados en las Navidades de la capital. Ya es el tercer año consecutivo en el que uno de los tatuadores más conocidos de León se pone los guantes para regalar pequeñas obras de arte a cambio de donaciones superiores a los 30 euros para la Cruz Roja.

En los dos primeros años las donaciones llenaban la tienda de Tatoo Garci de alimentos básicos para personas sin recursos. En esta ocasión han querido cambiar el objetivo y tanto la Cruz Roja de León como Tatoo Garci se han volcado con la campaña ‘Una sonrisa, un juguete’.

«Estamos muy contentos porque me ha enseñado el escaparate y tiene la tienda llena de juguetes y eso que hoy se presentaba la campaña», explicaba entusiasmado José Ignacio de Luis Páez, presidente de Cruz Roja León.

Un juguete por un tatuaje. Un pequeño cambio que pretende que ningún niño en León quede sin su juguete en estas fiestas. Como en anteriores donaciones, los tatuajes tienen que ser pequeños y que no ocupen más de 15 minutos de tiempo, ya que Garci quiere realizar 50 dibujos en un día, como en anteriores maratones. «Pedimos 30 euros en juguetes no bélicos y no sexistas y a cambio yo le regalo un tatuaje», explica Garci.

El proceso es similar al de otros años, pero en esta ocasión al tratarse de juguetes para los más pequeños han querido añadir estas peticiones. «Los juguetes son importantísimos en la educación de nuestros niños, que en sus primeros años de vida necesitan jugar y dar rienda suelta a su imaginación», añadía el tatuador.

Los días 2 y 3 de enero serán los elegidos para realizar los tatuajes. La agenda de Garci echa humo y en la primera fecha ya no se contempla ni un solo hueco desde las 10 de la mañana hasta las 12 de la noche.

Garci insiste en que para él es un placer seguir colaborando y ayudando y aunque son dos días de trabajo en el que el tatuador no recibe recompensa económica, el ver que su trabajo puede ayudar a los demás es un ‘vicio’ que le tiene enganchado. «Nunca he ocultado mi profesión y me siento orgulloso de ella y sobre todo demostrado que con algo, que para algunos es tan despreciable, podamos conseguir cosas tan bonitas», finalizaba el tatuador.

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