Solo el 12% de los leoneses usa la Biblioteca Pública retirando, de media, dos libros al año

Interior de la Biblioteca Pública de León. / Noelia Brandón

El centro cultural presta 1.200 libros cada día y cuenta con 78.000 socios de los cuáles 16.000 son activos en el último año

RUBÉN FARIÑASLeón

La Biblioteca de Pública de León trata de evitar el impacto de internet. Este centro cultural presta al año 252.000 libros y soportes audiovisuales, una media de 1.500 menos en la última década.

Su director, Alfredo Díez, recuerda que hace 23 años, cuando llegó a este lugar, se servían 313.000 ejemplares. «El descenso viene siendo sistemático, cada vez hay menos préstamos».

Este dato no quiere decir que se lea menos, sino que el acceso a internet y a información en línea ha hecho que los 78.000 socios -16.000 de ellos usuarios activos en el último año- con los que cuenta la biblioteca busquen otras vías de obtener sus demandas. «No se lee menos, se buscan fuentes alternativas a la biblioteca tradicional»

Atendiendo a estas cifras y a la población con la que cuenta la capital leonesa, sólo el 12% de sus habitantes acuden a la Biblioteca Municipal. Cada uno de ellos retira, de media, dos libros al año.

A pesar de esta circunstancia, el centro recibe 4.000 nuevos ejemplares al año. 2.500 llegan mediante compra; 1.000 lo hacen por donación, cifra que se ha disparado últimamente; y 500 mediante depósito legal, a pesar de que la desaparición de la editorial Everest ha hecho menguar esta cifra.

La narrativa triunfa

Por temática, se distingue el uso por épocas del año. Por un lado están los lectores de periodo lectivo o escolar y por otro los de los meses de vacaciones. La palma se la sigue llevando la narrativa. «De los 252.000 libros que se retiran unos 70.000 son de narrativa; el resto se quedan para varias materias como geografía, historia…».

Pero la Biblioteca Municipal no es sólo un lugar para leer y recoger y devolver libros. El edificio cuenta con una hemeroteca a la que acuden 200 usuarios al día, una zona con audiovisuales –la segunda en uso después del depósito de libros-, acceso a internet para los socios y con una sala de estudios.

Además, ofrece actividades para colectivos culturales y de personas con discapacidad. Cuentan con cinco clubes de lectura donde se acude semanalmente y se comenta un libro leído con anterioridad. El objetivo es «que todo el mundo, desde bebés mediante cuentos leídos por los padres hasta gente de la tercera edad, use este servicio público».

Desde la Dirección se quieren «acercar a la sociedad y ofrecer una alternativa y soluciones a determinadas demandas». Reconocen que tienen equipos obsoletos y necesitan gente joven relacionada con las nuevas tecnologías.

Todo ello para mantener el espíritu de la cultura, seguir respirando el olor a libro y que no se pierda la magia de las historias que sólo se vive a través de la lectura.

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