Ramón Gutiérrez, en el corazón del Atlántico

Ramón Gutiérrez, durante los entrenamientos previos al inicio de su aventura.

El empresario y aventurero leonés ya ha surcado 1.600 kilómetros en su aventura por cruzar el Atlántico a remo | Aún debe superar otros 3.000 kilómetros para llegar a Sudamérica

J.C.León

Ni en Navidad, ni en Año Nuevo, el entorno que rodea al leonés Ramón Gutiérrez presenta grandes cambios. Este empresario y aventurero, que comenzó su reto de cruzar el Atlántico a remo el pasado día 10 de diciembre, ha vivido las fechas navideñas rodeado por olas de tres metros de altura, sorteando la marea e intentando controlar el efecto de las rachas de viento sobre su bote.

Hasta ahora ha remado 1.600 kilómetros de los 4.700 que separan los puertos de Dakar y de Kourou, en la Guyana francesa. Y las sensaciones son positivas: «Resisto y hay momentos en los que incluso me llego a divertir. Luego hay otros que son muy duros y en los que hay que controlar la cabeza y los pensamientos», asegura a leonoticias desde alta mar.

Ramón Gutiérrez siempre ha sido un apasionado de las grandes aventuras. Lo fue en el Dakar, donde supo superar momentos especialmente duros, y la misma entereza tuvo en la Titan Desert o en el Rally de los Faraones, donde sufrió un grave accidente que le dejó afectadas diez vértebras.

Avanzando en el Atlántico

Ahora, superados los primeros veinte días de ruta en el Atlántico, Ramón asegura que «esto es como una prueba de vida en todos los sentidos. Es una aventura. Lo cierto es que en estos dos meses estoy viviendo todas las experiencias como en una vida».

Día a día, remando en fracciones de tiempo de dos y tres horas hasta completar las siete diarias, Ramón Gutiérrez asegura que avanza en su aventura pensando en el «día a día» y no tanto «en el objetivo final». La vida en su embarcación de ocho metros de eslora y 1,60 metros de manga ha comenzado, por fortuna, a tener ciertas rutinas: desayuno, remo, descanso, tareas de 'mantenimiento', comida, remo, descanso, 'mantenimiento', cena, descanso, remo...

«Apenas hay tiempo libre aunque en algunos momentos me detengo a mirar lo maravilloso que es ver el Atlántico al amanecer o en determinados momentos del día», sentencia.

Ramón Gutiérrez (en verde) este martes en el seguimiento satelital.
Ramón Gutiérrez (en verde) este martes en el seguimiento satelital.

Rutina de trabajo

A medida que avanza la ruta hacia la Guayana francesa la hora española va cediendo hacia la hora del 'nuevo continente': «Antes me amanecía sobre las siete de la mañana y ahora anochece más tarde».

En las horas de más calor Ramón Gutiérrez asegura que ahora debe protegerse en el reducido espacio de apenas un metro que le queda en el barco porque «sino el sol te machaca». Ramón insiste en que durante los últimos días ha conseguido «finalmente establecer una rutina y he comenzado a entender la navegación. Para mí todo esto es una aventura. Cuanto tomé la salida apenas tenía una hora de un curso de navegación. He aprendido a moverme contando con las mareas, la brújula, el timón y buscando que la deriva no me arrastre».

El aventurero leonés remarca que lo más importante es mantenerse «físicamente fuerte» aunque el «día a día te machaca porque el habitáculo en el que te mueves es muy pequeño y no paras de recibir golpes».

En la ruta por el Atlántico no ha habido tiempo ni para el turrón y mucho menos para tomar un poco de champán. No ha habido tiempo para esos lujos y sí para seguir sacando peces voladores del barco «porque todos los días hay ocho o diez que se quedan atrapados dentro. Lo bueno es que así lo que tengo claro es que no me va a faltar comida».

Ramón Gutiérrez (en verde), este martes, en el seguimiento por satélite de su barco.
Ramón Gutiérrez (en verde), este martes, en el seguimiento por satélite de su barco.

La embarcación resiste

La embarcación, en la que se deja ver el patrocinio de Gullón y la Cuna del Parlamentarismo, resiste la travesía sin problemas. La desalinizadora funciona con normalidad, la reserva de comida es buena, las comunicaciones le permiten contactar con su familia casi a diario y las mareas no son tan fuertes como en los primeros días, donde las olas llegaron a alcanzar los siete metros de altura.

¿Lo que más le preocupa» «Ahora mismo la humedad porque no hay forma de secar la ropa y tienes que tener mucho cuidado que no afecte a los equipos de navegación. El resto, todo bien».

Queda más de un mes de travesía. Pero Ramón Gutiérrez no prefiere pensar más allá «del día de hoy». «El resto, llegará», sentencia.

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