La pierna incorrupta del consseller

No es cosa de recordar los trucajes de las fotos de Lenin y Stalin, de las que se caían los colegas que iban siendo purgados, para no mentar la bicha de la injerencia...

Rafaél Torres
RAFAÉL TORRES

A Santi Vila, el conseller que dimitió un segundo antes de que Puigdemont perdiera denitivamente el oremus, la familia "indepe" de Bruselas le ha hecho una especie de vudú fotográco, esto es, un "photoshop" a mala leche. La tal familia necesitaba, al parecer, una foto de conjunto del "govern legitim", pero ante la imposibilidad de conseguirla actualizada, pues la mitad de él reside en Estremera y la otra mitad en el "plat pays", tiró de inujo totalitario y borró su imagen de una instantánea del grupo anterior a la DUI. Lamentablemente, al operario erradicador se le olvidó borrarle una pierna.

No es cosa de recordar los trucajes de las fotos de Lenin y Stalin, de las que se caían los colegas que iban siendo purgados, para no mentar la bicha de la injerencia rusa en la cuestión catalana, pero no cabe duda de que el trabajo del operario puigdemontista ha bebido de esas fuentes: borrar la imagen del disidente o del caído en desgracia como si el tal no hubiera existido ni participado nunca en la esta.

Tan fácil como eso. Ahora bien; lo que no es tan fácil es convencer a nadie, o cuando menos a nadie no fanatizado por la causa secesionista, de que ese "govern legitim" es de verdad "legitim".

La pierna incorrupta de Santi Vila simboliza y delata, bien que de manera harto chusca, el nutrido catálogo de mixticaciones, artimañas, triquiñuelas y mentiras del independentismo, la menor de las cuales no es hoy esa, la de la supuesta legitimidad institucional del grupo que vagabundea por Bruselas.

Era un gobierno legítimo. Lo fue en tanto que, como gobierno regional o autonómico, representó al Estado en su Comunidad como delegado de él y responsable de su administración. Cuando le traicionó y dejó de representarle, dejó de serlo. Tan fácil como eso también.

Ni en la traición, ni en la indencia, ni en la suplantación, ni en la sedición, ni en la conspiración, ni en la rebelión hay legitimidad ninguna. Por no haberla, no la hay ni en esa ridícula foto trucada donde aparece un conseller de menos y una pierna de más. Se trata de un pequeño montaje que revela, eso sí, el gran montaje.

Contenido Patrocinado

Fotos