Juventud, divino tesoro

La Catedral ha acogido el acto de ordenación como sacerdote de Guillermo Álvarez Rodríguez que se une a la familia diocesana de León

La ceremonia ha dejado momentos curiosos. / N. Brandón
LEONOTICIAS

No suele ser un hecho habitual, al menos en estos tiempos. La ordenación de un sacerdote es noticia y ésta sucedió el domingo por la tarde en la Catedral de León. El obispo de León, Julián López, ha presidido esta tarde en la Catedral la celebración eucarística de la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, que ha cerrado el año litúrgico, y en el transcurso de la cual ha conferido el sacramento del orden en el grado del presbiterado al seminarista Guillermo Álvarez, que desde hoy ya forma parte del presbiterio diocesano de León. El obispo de León ha pronunciado una homilía en la que ha destacado la «especial intensidad y alegría con la que hoy celebramos esta solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, también para resaltar la importancia del Año Pastoral Diocesano Vocacional» con una ordenación que «nos recuerda cómo el ministerio sacerdotal supone estar al servicio del reinado de Cristo y de su obra de salvación».

El obispo concluyó su homilía dirigiéndose al nuevo presbítero a quien recordó que «vas a ser ungido y consagrado al servicio del reino de Cristo para anunciarlo a los hombres y para pastorear como presbítero las comunidades que ya se te confiaron desde que eres diácono. Eres un servidor de la Iglesia para prolongar el reinado de amor de Cristo y deberás entregarte cuerpo y alma a la misión pastoral que ahora se actualiza y confirma en un ministerio que ha de ser entendido siempre como servicio al pueblo de Dios y especialmente a la porción que ya te ha sido confiada, como prolongación de las actitudes de Cristo como maestro, sacerdote y buen pastor, sin afán de protagonismo, sirviendo a todos sin libro de reclamaciones, llevando silenciosamente las cargas de los débiles en la fe».

Instantes del acto en el altar mayor de la Catedral. / N. Brandón

Guillermo Álvarez Rodríguez (León, 1984) es hijo único y recibió el sacramento del bautismo en la Parroquia de San Claudio. Inició su formación en el Colegio de La Milagrosa y completó sus estudios de ESO y Bachillerato en el Colegio San José de las Agustinas Misioneras de León. Con 18 años comienza su vida laboral en una empresa del sector del telemarketing hasta su incorporación al ámbito castrense con un año de trabajo en la Armada Española en la ciudad de El Ferrol.

Ya con 25 años siente la llamada de la vocación y en 2010, con 26 años, ingresa en el Seminario Mayor de San Froilán. Durante seis cursos completa su formación sacerdotal y ya en el curso 2016-2017 inicia su etapa de práctica pastoral en la Unidad Pastoral de Cistierna. El pasado día 17 de mayo recibe en la Catedral la ordenación diaconal y es destinado a la Unidad Pastoral de Pueblo de Lillo, donde en la actualidad culminará su periodo de práctica pastoral. Este domingo, con 33 años, ha recibido de manos del obispo Julián López el sacramento del Orden en el grado del presbiterado. Y ya el próximo domingo día 3 de diciembre a las 19.00 horas en la Iglesia de los PP. Capuchinos presidirá su primera eucaristía en el tradicional 'cantamisas'.

Minutos depués del cierre de las puertas a las 17.00 horas de la tarde, la indignación llegaba a las puertas de la Catedral de León, cuando miembros de la prensa y amigos y compañeros de Guillermo Álvarez Rodríguez no han podido acceder al interior del templo.

Hito para el año pastoral diocesano vocacional

Con esta celebración en la Catedral y con la ordenación de un nuevo presbítero la Iglesia de León ha vivido este domingo uno de los hitos iniciales del 'Año Pastoral Diocesano Vocacional' que convocaba el obispo Julián López y que se desarrollará a lo largo de todo el presente curso.

El prelado legionense, al anunciar esta nueva ordenación presbiteral, ha asegurado «que es una excelente noticia y la mejor manera para empezar este Año Pastoral Diocesano Vocacional». Una celebración que remarca la importancia del Seminario Mayor de San Froilán en la vida de la Diócesis y que según el obispo de León sirve para “recordar a los fieles la importancia del ministerio presbiteral y de la Vida Consagrada ante la urgencia pastoral que vive la Diócesis de León en una promoción fomentando a la vez la oración insistente que ha sido siempre una tarea necesaria, pero que hoy se ha convertido en un deber grave y urgente para que entre todos logremos una nueva y verdadera cultura vocacional”.

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