Una nueva prueba de ADN podría resolver el misterioso crimen de la joven Rocío Fernández tras 13 años

Los padres de Rocío, con una imagen de su hija en primer plano, durante una entrevista para leonoticias en 2015. / S. Santos

El principal y único sospechoso, la que fuera pareja de la joven, está citado el martes 26 para realizar una toma de pruebas y comprobar si su ADN coincide con los restos capilares hallados en el cuerpo | «Ojalá sea el final del caso y Rocío pueda descansar», asegura su madre

A. CUBILLASLeón

Para Florinda y Baldomero el tiempo se detuvo el 13 de mayo de 2005. Ese día vieron por última vez con vida a su hija, Rocío Fernández Ameijerias. Tres semanas después, el 5 de junio, el cuerpo de la joven de 24 años aparecía en un vertedero de Navatejera.

Un caso que conmocionó León pero que el juzgado cerró alegando falta de pruebas e irregularidades en el proceso. La fuerza, la constancia y la lucha incansable de esta familia permitieron que la Audiencia Provincial ordenase reabrir el caso que, sin embargo, a punto de cumplirse trece años, sigue sin resolverse.

Pero ni Florinda ni su marido pierden la esperanza. Es más, hoy claman justicia con más fuerza si cabe porque la próxima semana, reconocen pero sobre todo confían, podría ser decisiva para resolver el crimen de su hija.

«Esperamos que no sea la cuarta vez que se niegue a someterse a la prueba. De ser así, confío en que se tomen medidas legales y que sean contundente» Florinda Ameijerias

El martes 16 de enero, el principal sospechoso está citado en el Juzgado de Instrucción nº3 de León para someterse a una toma de pruebas. Una diligencia clave para esclarecer si su ADN coincide con el de los restos capilares que se localizaron junto al cuerpo de Rocío y por tanto determinar su autoría, como así sostiene la familia de Rocío.

Se trata del resultado del informe forense del especialista Luis Frontela contratado por la familia, que realizó una segunda autopsia del cuerpo, en la que se hallaron pelos de caballo y 26 capilares humanos. La persona a quien culpan, la que era en aquel momento su pareja, tenía por aquel entonces una explotación equina.

Por ello Florinda confía en que el varón no presente ningún certificado médico u otro justificante para evitar la práctica de la prueba como ya hiciese en otras tres ocasiones. De ser así, Florinda confía en que se tomen medidas contundentes. “Tememos que no acuda a la cita o que en su defecto presente un justificante médico. Si es así, espero que se tomen medidas legales”, asegura Florinda a leonoticias.

«Desde un principio la investigación judicial estuvo plagada de errores y la autopsia fue una chapuza, tanto que llegó a obviar los restos capilares que se hallaron con posterioridad» Florinda Ameijerias

Porque esta madre no olvida que en el camino por conocer qué le ocurrió a su hija han estado solos, “completamente solos”. “Desde un principio la investigación judicial estuvo plagada de cosas raras. Todo se hizo mal. Incluso la autopsia que no reveló ningún dato significante. Fue una chapuza”, lamenta Florinda con rabia, dolor y desesperación.

Por todo ello, la familia contrató a un médico forense para realizar un análisis, en el que se desveló el hallazgo de los pelos de caballo y humanos. “Tuvimos que resolvernos la vida nosotros mismos. Resulta que en un principio no apareció nada y allí había una veintena de pelos”, asegura Florida, que recuerda que “a todo perro flaco le llegan las pulgas”.

«A pesar del dolor, tenemos esperanzas»

Uno de los dos sospechosos, un vecino de la localidad de Villaseca de Laciana, de donde es originaria la familia Fernández Ameijeiras, se sometió a las pruebas de ADN y se concluyó que no se correspondían con él.

Pero el principal sospechoso, la pareja de la víctima, la misma persona con la que vieron marcharse a Rocío aquel 13 de mayo, se negó. Hasta en tres ocasiones. Por ello, Florinda, que todavía no comprende cómo la administración judicial no ha obligado al sospechoso a cotejar el ADN, confía en que está cuarta sea la definitiva.

El principal sospechoso, la pareja de la víctima, fue la misma persona con la que vieron marcharse a Rocío el 13 de mayo del 2005

Porque, con independencia del resultado, es necesario acabar ya y permitir que Rocío descanse de una vez por todas. “De alguna forma sería el final del caso, nuestra hija podría descansar y el culpable finalmente pagaría por su crimen”, asegura Florinda, que está confiada en la culpabilidad del hoy por hoy único sospecho. “Para nosotros o el culpable es él o está a su alrededor”.

“Hemos tenido todo en nuestra contra. Por ello necesitamos terminar con todo esto. Esperamos que el trámite de este martes sea el último. A pesar del dolor, tenemos mucha esperanza”, concluye Florinda durante el relato concedido a leonoticias.

La desaparición de Rocío

Los padres presenciaron cómo Rocío se fue con su pareja, el hoy sospechoso, en una furgoneta. Fue la última vez que la vieron. Nunca más regresó, aunque durante los días posteriores recibieron varios mensajes desde su teléfono móvil asegurando que estaba en Madrid y que se encontraba bien.

«Esta prueba sería el final del caso. Permitiría que nuestra hija descansase y que el culpable pagase por lo que hizo» Florinda Ameijerias

«Nos mandó un mensaje diciendo que fuéramos a pedirle perdón a este señor porque él no era el padre del hijo, que era otro. Estaba todo tramado para exculparle y cargarle el muerto a otros», aseguraba Baldomero durante una entrevista para leonoticias en 2015.

Con la sospecha de que esos mensajes que estaban recibiendo no salían de la propia Rocío, una semana después los padres presentaron una denuncia. El cuerpo apareció en un vertedero y, a día de hoy, Baldomero y Florinda dan gracias por el hecho de que, al menos, el cuerpo hubiera aparecido.

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