La menor de Aranda confesó a su pedagoga tan sólo tres días después de los presuntos abusos de los futbolistas

La menor que denunció abusos sexuales el pasado mes de diciembre por parte de tres jugadores de la Arandina CF abandona en coche el Juzgado de Instrucción número 1 de Aranda de Duero./Efe
La menor que denunció abusos sexuales el pasado mes de diciembre por parte de tres jugadores de la Arandina CF abandona en coche el Juzgado de Instrucción número 1 de Aranda de Duero. / Efe

La profesional asegura que se lo trasladó vía teléono «de sopetón y muy nerviosa» y, horas posteriores, se lo contó a su madre, hermanas y a una amiga

SUSANA GUTIÉRREZ

La menor de Aranda que denunció una presunta agresión sexual por parte de tres ex jugadores de la Arandina confesó los supuestos hechos a su pedagoga tres días después de que sucedieran.

La educadora, a la que acude la joven desde hace un año para mejorar técnicas de estudio, transmitió a la jueza instructora, durante su declaración, que la adolescente de 15 años vía telefónica le trasladó, el lunes 27 de noviembre sobre las 21 horas, de «sopetón» y «muy nerviosa» que había subido al piso de los deportistas y la narración de los supuestos hechos. La terapeuta afirmó que, durante las horas posteriores, la menor también se lo contó a su madre, a sus hermanas y una amiga.

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El periodo de tiempo, 15 días, que transcurre desde ese momento en el que confiesa los presuntos hechos, hasta el 11 de noviembre que está fechado el informe forense que se realiza a la menor, mismo día de la denuncia, centró parte de las preguntas de las defensas de los jugadores.

La terapeuta detalló a la jueza que no recomendó a la adolescente realizarse una exploración médica al conocer su relato porque «cuando se lo cuenta a sus padres y a su entorno familiar, yo ya me quedo tranquila, porque ya lo ha contado y entiendo que son ellos los que tienen que tomar esas decisiones».

Al respecto, indicó que fue el día 8 de diciembre, en una sesión de terapia en Madrid, cuando les trasladó a los padres que tenían que «denunciarlo y les pongo a disposición el abogado». En ese momento, según narró a la jueza, la Policía Nacional ya se había puesto en contacto con la familia «porque la fundación ANAR ya estaba moviendo el tema y había llamado».

Conversación telefónica

Durante su testificación, la educadora reveló a la magistrada que el 28 de noviembre, el día después de conocer el asunto, se puso en contacto por teléfono con uno de los futbolistas, Carlos Cuadrado, para preguntarle por los hechos y advertirle de que dejara de comunicarse con la menor.

«Me contestó: no yo no he hecho nada, no sé nada de esto que me estás contando, le preguntaré a mis compañeros», indicó. Al valorar la actitud del joven durante la llamada, consideró que «lo niega, pero no se sorprende, no me hace ninguna pregunta y contesta que de ahora en adelante lo tendrá en cuenta» y añadió que no le encontró «nervioso ni preocupado».

Respecto a la relación de la víctima con los futbolistas, la pedagoga, en su declaración, mantuvo que de forma previa a los supuestos hechos nunca los había mencionado. A posteriori, según la terapeuta, la menor le contó que uno de los jóvenes, antes de las circunstancias denunciadas, la había mandado mensajes para tener sexo en grupo, «pero yo no he visto los mensajes, la niña me ha dicho que los ha borrado».

En la visión global de los hechos, la pedagoga manifestó durante su comparecencia que, a su entender, la menor se vio «en una situación de la que no pudo salir, porque tiene 15 años, porque no tienen experiencias previas y porque no se atrevió a decir que no».

En esa línea, afirmó que la joven le trasmitió que se sintió bloqueada «porque son más mayores, son tres y en ese momento no supe reaccionar».

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