La mejor versión de un leonés

El Ayuntamiento reconoce la contribución a la sociedad leonesa de Ana Bernando Álvarez y Prisciliano Cordero del Castillo, ambos impulsores de la Universidad de León

Ana Bernando Álvarez, Antonio Silván y Prisciliano Cordero del Castillo. / S. Santos
A. CUBILLAS

Su contribución, en la mayoría de las ocasiones callada, ha sido clave para el desarrollo de la sociedad leonesa. A través, ambos de la Universidad de León, una institución que, según aseguran, es depósito y trasmisor de conocimiento y sabiduría a las generaciones venideras.

Ana Bernando Álvarez, exvicerrectora de Estudiantes, y Prisciliano Cordero del Castillo, impulso de la Universidad de la Experiencia, han recibido este jueves de mano del Ayuntamiento de León un merecido reconocimiento en nombre de toda la ciudad.

Sin ocultar la emoción y con un nudo en la garganta, Ana ha recogido este premio que hace extensible a la Universidad de León, por cuya fundación luchó intensamente y que representa una de las principales actores en el día a día de la provincia de León.

Ana recordó cómo sufrieron y pelearon para conseguir la fundación de la Universidad de León dado que previamente, señaló, estaba adscrita a la de Oviedo. “Estaba la Facultad de Veterinaria que fue el germen de la nueva universidad, que es una de las mayores empresas que tenemos en la ciudad y un lugar de trabajo y de sabiduría donde se realiza una investigación muy notoria”.

Con la sonrisa que le caracteriza y entre bromas, Prisciliano recogía un premio que, confesa, no se merecía. Pero no lo entiende así la sociedad leonesa que, de alguna forma y a través de este reconocimiento, le ha agradecido que un día abriese una puerta en la universidad para los mayores y la puesta en marcha del programa de acompañamiento ‘Caminando juntos’.

“Cuando me llamaron del Ayuntamiento pensé que se habían confundido o que era una tomadura de pelo porque alguna vez yo hago inocentadas”, bromeó el premiado, que aseguró que su único mérito ha sido el de ser un trabajador.

Tal y como recordó, fue tras su paso por la Diputación y la Escuela de Trabajo Social cuando llegó a la ULE, desde donde impulsó la Universidad de la Experiencia. “Es un orgullo ver como cada vez somos más los jubilados que tenemos ganas de formarnos. Al principio estaba pensada para aquellos que no habían ido a la universidad pero la mayor parte de los alumnos ahora son personas que quiere reciclarse tras ejercer su profesión”.

Por último, hizo hincapié en el programa que desarrolla junto a Cáritas y que permite a jóvenes visitar y acompañar durante unas horas a personas mayores en los geriátricos. “Juntamos a chavales con ancianos que pasan un rato. Empezamos con 200 jóvenes y ahora ya son más de 600. Ha sido un éxito”.

Porque ambos, aunque se reste méritos, representan la mejor versión del leonés, aquel que trabaja por y para contribuir y mejorar la vida de León y sus paisanos.

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