El mejor amigo... de la mujer

El policía leonés Félix Casado cuenta su experiencia en el Proyecto Pepo de la Fundación Mariscal, en la que se educa a las mascotas para que se conviertan en compañeras fieles de víctimas de violencia de género

Una mujer, con su perro de compañía. / Noelia Brandón
NACHO BARRIO León

Los perros no entienden de pasados, ni de los propios ni de los ajenos. No juzgan al amo por los batacazos que ha ido cosechando en la vida y tiende a idolatrarlo por encima de todo. La fidelidad canina ya la recoge el acervo popular en aquello de que los canes son los mejores amigos del hombre, pero hay que dejar claro que la cuestión no va de género.

Centrando su actividad en Madrid, laFundación Mariscal pone en práctica su Proyecto Pepo, una iniciativa con la que educan a perros para ejercer de amigos fieles de las mujeres víctimas de violencia de género, siendo de gran utilidad en su día a día de forma que contribuyan a recuperar esa confianza y autoestimas perdidas.

El policía leonés Félix Casado es uno de los instructores de la Fundación, que entrena a las mascotas para saber actuar en ese momento crítico en el que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están de camino.

«Empecé conociendo a Security Dogs, la empresa de seguridad que lo organizaba y, de rebote en un seminario, me interesé al ver que era un proyecto viable y agradable», asegura.

Aunque el proyecto sea pequeño, se trata de una iniciativa que busca financiación en todos los rincones. La ayuda que se ofrece «no es solo darles un perro y se acabó, sino que se evalúa psicológicamente cada caso para ver si es oportuno que la mujer haga el curso de preparación», explica Félix.

Más de 290 horas en las que se genera el vínculo con el animal y se ponen los mimbres para el progreso social y psicológico de la mujer. «Se crea un binomio que no es agresivo, el perro no está para atacar, sino para proteger».

Participando en los seminarios y cursos, Félix Casado pone su experiencia en la Policía Local de León al servicio de la causa, de forma que «se trabaja para que en esos minutos críticos que van desde que se recibe el aviso de peligro hasta que llegan los Cuerpos de Seguridad, el perro pueda ser de ayuda».

Aunque el policía local leonés se quita mérito, la labor de la Fundación Mariscal con el Proyecto Pepo y en continuo trabajo con Security Dogs es un buen grano de arena para acabar con una lacra en la que los perros son verdaderos amigos de la mujer.

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