La 'familia' de leoneses en México se unen a las labores de búsqueda de supervivientes y de suministro de alimentos: «Estamos impactados, ha sido horrible»

Un ruido entre los escombros y todo el mundo levanta los brazos y se hace un silencio asombroso, eso «es señal de que hay vida», explica la leonesa Anabel que tuvo que dormir en casa de otra leonesa por falta de luz y agua en su hogar

INÉS SANTOSLeón

«Estamos impactados. Ha sido horrible», son las palabras entrecortadas con las que la leonesa Anabel Fernández intenta explicar los sentimientos que le invaden en estos momentos. Tras horas de incertidumbre ahora puede confirmar que familiares y amigos están con vida.

En la noche del temblor tuvo que alojarse con una amiga, la también leonesa Arantxa Gutiérrez. «Mi casa estaba cuarteada, no tengo luz, ni gas, ni agua… No hay ningún servicio», lamenta. Pero con todo ello, ahora es cuando más fuerzas tienen que sacar para poder ayudar a los que no han tenido tanta suerte.

«Se han creado brigadas de voluntarios que buscan supervivientes entre los escombros», explica Anabel. Entre todos luchan por lo mismo y la organización y solidaridad es lo más positivo que muestra la sociedad. Algunos vecinos se encargan de buscar todo tipo de herramientas, palas, picos… «Todo lo que se pueda usar para quitar escombros es válido».

Cuando entre las brigadas se escucha algún ruido que pueda ser de un superviviente se toca un silbato. En ese momento todo el mundo deja la que está haciendo y levanta las manos, «se hace un silencio increíble en la zona». Anabel explica que es impactante el trabajo que realizan y la coordinación que hay. «Ver a la gente con los brazos levantados y en silencio, es señal de vida. Es señal de que han encontrado a alguien con vida», comenta emocionada.

Las brigadas de voluntarios han encontrado ya a muchos supervivientes, pero también han rescatado algún cuerpo sin vida. Todo el trabajo es recompensado con la alegría que provoca en todos los voluntarios salvar una vida más.

«Ahora nos vamos a la Agrupación Leonesa para preparar comida a los que están trabajando, todos colaboramos con lo que podemos», Anabel y Arantxa prepararán los sándwiches con otros leoneses. «Aquí somos como una familia, nos juntamos a menudo y en estos momentos nos cuidamos unos a otros», comenta emocionada reconociendo que gracias a su amiga Arantxa tuvo un techo bajo el que dormir con su familia tras los daños del terremoto.

Un doloroso recuerdo

Sin quererlo los recuerdos aparecen. «Muchos vivimos el terremoto de 1985 y ahora estamos reviviendo aquellos duros momentos». Aunque en este caso el temblor ha sido de una intensidad menor son muchas las generaciones que recuerdan los duros momentos que se vivieron años atrás y que están hoy más presentes que nunca.

La principal diferencia es que ahora con las nuevas comunicaciones las informaciones llegan con más velocidad y son conscientes de todo lo que ha pasado. Anabel asegura que no hay una zona devastada por completo, sino que «son muchas las zonas en las que hay viviendas o calles afectadas».

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