León pierde 11 guardias civiles tras el último concurso de traslados

Imagen de un control de tráfico realizado por la Guardia Civil./Gráfico
Imagen de un control de tráfico realizado por la Guardia Civil.

La llegada de 71 agentes, procedentes de otras comunidades, no compensa la salida de 113 efectivos que perjudica a provincias como Ávila, Burgos, León, Palencia y Salamanca

R. TRAVESÍ

Castilla y León cuenta desde la semana pasada con 42 guardias civiles menos tras el último concurso de traslados de la Benemérita, porque la llegada de 71 agentes de otras comunidades de España no cubre la salida de 113 efectivos. De esta manera, la región continúa con la tendencia de los últimos años de perder guardias civiles en cada movimiento de personal de la Benemérita. Esta realidad demuestra que muchos de los agentes de la Guardia Civil que prestan servicios en Castilla y León consideran la Comunidad como un lugar de paso, hasta lograr un destino más apetecible, por lo que la región no logra retener a los agentes de este cuerpo y se convierte en un territorio 'exportador' de guardias civiles.

El Boletín Oficial de la Guardia Civil, al que ha tenido acceso la Agencia Ical, publica la asignación de vacantes por méritos y por antigüedad, en la escala de cabos y guardias. Las provincias de Ávila, Burgos, León, Palencia y Salamanca son las más perjudicadas con el primer concurso de traslados del año al perder en cada caso siete agentes, seguida de los seis en Segovia. Por contra, Soria y Valladolid son las únicas con un saldo positivo, al llegar más guardias que los que se van.

Soria es, sin duda, el territorio con más movimiento de efectivos en los cuarteles puesto que suma 30 nuevos agentes, procedentes de otras regiones del país, aunque también es la que más pierde, con 25. Por el contrario, la provincia de Zamora apenas experimenta cambios pese a contar con un saldo negativo, ya que llegan dos guardias civiles frente a los siete que se van.

El segundo destino con más llegadas es Valladolid, que desde la semana pasada cuenta con 10 guardias civiles procedentes de otras comunidades. Les siguen Ávila, con 7 efectivos nuevos, y Burgos, con 6. El resto de territorios acumula cuatro incorporaciones. Tras Soria, que lidera la marcha de efectivos, aparece Ávila, donde salen 17 guardias y cabos; Burgos (13); León, Palencia y Salamanca (11 en cada caso); Segovia (10); Valladolid (8) y Zamora (7). En total, suman 113 salidas.

Traslados interiores

A estos movimientos, hay que añadir los cambios existentes entre unidades y cuarteles en la propia provincia. Por ejemplo, Ávila, Burgos, León y Valladolid registran cinco traslados de personal en el mismo territorio; seguidos de los cuatro de Soria. El Boletín Oficial de la Benemérita también recoge la asignación de vacantes entre cabos y guardias que cambian de destino aunque sin salir de Castilla y León.

En este sentido, Soria acumula un saldo positivo de seis agentes con estos movimientos, seguido de los dos de Valladolid y Zamora. Por su parte, León no experimenta variaciones mientras que el resto de provincias sufre pérdidas con estos traslados internos en la región. Segovia dispone de tres efectivos menos junto al saldo negativo de dos agentes en Ávila, Burgos y Palencia, además de otro que pierde Salamanca.

El secretario general de la Unión de Guardias Civiles (UniónGC) en Castilla y León, Marcelino García, lamenta que la Comunidad suela perder efectivos con cada traslado de personal, por lo que demanda a la Dirección General de la Benemérita una modificación del sistema para sacar todas las vacantes de méritos que tiene bloqueadas. Cita la problemática existente con los suboficiales en algunas provincias como Burgos, donde los cuarteles de Miranda de Ebro y Medina de Pomar. La falta de plazas de sargentos obliga a que sean cubiertas por los cabos o los guardias civiles. Añade que la mayor parte de las unidades de la Guardia Civil en la región están un 25 por ciento por debajo de las plantillas.

García reconoce a Ical que la Comunidad es un lugar poco atractivo para los guardias civiles, salvo las excepciones de algunas capitales de provincia. “Vivir en algunos puestos de las zonas rurales dificulta el asentamiento de las familias con hijos de los guardias civiles, ante la falta de unos servicios mínimos y el mal estado de ciertos cuarteles”, precisa. Tampoco ayuda, a su juicio, la “precariedad” de la Benemérita en la región, con falta de medios y efectivos. No en vano, calcula que Castilla y León ha perdido más de 500 guardias civiles desde 2013, al pasar de 7.000 a menos de 6.500. Una caída relacionada con la crisis económica y la tasa de reposición del 10 por ciento existente durante varios años.

Reestructuración territorial

Ante esta situación, el responsable autonómico de la UniónGC aboga por una reestructuración del despliegue territorial de los puestos de la Guardia Civil “más eficiente”, que es más urgente en una Comunidad como Castilla y León con una población tan dispersa. Marcelino García considera que no es necesario ni efectivo contar con un cuartel cada 20 kilómetros y defiende un modelo con un puesto en cada cabecera de comarca, abierto las 24 horas al día y dotado con al menos 40 guardias. “De nada sirve tener un cuartel cerrado o prestar un mal servicio porque muchas patrullas de las zonas rurales tardan más de una hora en acudir a un aviso, por la falta de agentes”, sentencia.

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