León 'pasará revista' a los más de 500 gatos callejeros que nutren las 45 colonias de la capital

Gatos callejeros subidos a un vehículo. / Noelia Brandón

El Ayuntamiento, de la mano de vecinos y veterinarios, capturará, esterilizará y liberará a los ejemplares felinos, que se concentran con especial incidencia en el Barrio Húmedo, Eras y la Candamia

N. BARRIO León

Nadie impedirá que sigan andando a la noche por los tejados, que maúllen cuando ven a alguien conocido o que jueguen con lo que tienen a mano. Lo seguirán haciendo, pero ahora, estarán sanos y fichados. Las razones del Ayuntamiento de León son claras. Son muchos, viven sin control y, en más ocasiones de las deseadas, se alimentan gracias a que vecinos de la capital con buena voluntad pero mal proceder les dejan comida. Una situación que el Consistorio, que ya sanciona a quienes lo hacen, quiere cortar de raíz.

Los más de quinientos gatos callejeros de la capital leonesa serán sometidos a un protocolo piloto consistente en su captura, esterilización (con desparasitación, 'microchipado' y vacunación) y suelta. Así, las 45 colonias felinas leonesas estarán bajo control de forma que, entre otras cosas, reciban la comida que pertinente.

Así lo anunciaron los concejales de Comercio y Participación Ciudadana, Pedro Llamas y Marta Mejías, en la presentación del Protocolo para el Control de Colonias Felinas Libres de León Capital. De la mano de las asociaciones de vecinos y del colectivo de veterinarios leoneses, el Ayuntamiento pondrá en marcha este plan «ante una situación en la que no podíamos estar de brazos cruzados, porque se puede convertir en un problema de salud pública y de ciudadanía», como afirmaba el edil de Consumo.

Así, el vocal de la Asociación de Clínicas Veterinarias de León, Ricardo Díez, aseguró que «es un problema que lleva existiendo desde hace muchos años y nosotros, que tenemos mucho cariño a los animales, no podemos permitir que estén muriendo en condiciones tremendas. Es una cuestión sanitaria grave y estamos implicados en ello».

Las asociaciones protectoras de animales también toman parte. Carmen Caríssimo, presidenta de Argos, se felicitaba por «dejar de trabajar por nuestra cuenta con miedo a sanciones», defendiendo que el colectivo ha sumado 150 esterilizaciones a lo largo de su andadura.

El problema traía consecuencias claras e indeseables. La comida dejada por algunos vecinos, en un menú en ocasiones compuesto por callos o cocido, «llamaba también a otros animales, por lo que la situación de peligro aumentaba», como explicó Pedro Llamas.

Los gatos urbanos o callejeros son animales que han regresado a un cierto grado de estado salvaje y provienen de hogares de donde se han perdido o han sido abandonados, aprendiendo a vivir al aire libre o en inmuebles y solares sin habitar. En la mayoría de los casos, estos animales no son totalmente salvajes, porque todavía dependen de la gente para su alimentación.

Ellos seguirán maullándole a la luna, encontrando amigos en los solares y colándose en las gateras. Eso sí, fichados y comiendo sano. No queda tanto para el verano.

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