León y Morano, un amor correspondido

Los leoneses despiden con honores al alcalde «de a pie de calle» y devuelven todo el cariño a un a voz libre, que siempre actuó conforme a sus convicciones y que supo ser una gran persona

Funeral de Juan Morano. / N. Brandón
A. CUBILLAS León

Emoción y honores para despedir a Juan Morano Masa.

Decena de leoneses se han agolpado en el entorno de la iglesia de Nuestra Madre del Buen Consejo, obligando a cortar el tráfico de Gran Vía de San Marcos durante 20 minutos, para darle el último adiós al alcalde que amó y entendió a León como nadie.

Opinión

A las 12.30 en punto, el féretro del exacalde de León accedía al interior del templo a hombros de familiares y amigos escoltado por un piquete de honores de la Policía Local de León.

Sobre el ataúd, dos coronas de flores blancos con el mensaje de cariño y amor de su esposa, sus hijos y sus nietos, los mismos que le arroparon hasta el último minuto.

Un coleccionista de amigos. En la política y fuera. Y por ello, hoy la iglesia de los Agustinos se ha quedado pequeña para acoger esa gran familia que, con la emoción a flor de piel, despedían a un hombre único que será recordado como el alcalde a pie de calle.

El alcalde de León, Antonio Silván, el consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez-Quiñones, el presidente del TJSCyL, José Luis Concepción, el presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo, el exalcalde de Ponferrada, Carlos López Riesco, arroparon a los familiares y a los numerosos compañeros de filas y de bancada durante su etapa como alcalde.

Juan Morano fue «una voz libre que quiso ser un señor excelente y que, según han recordado, logró ser un excelentísimo señor. Un soñador con una ciudad más humana, que tuvo pasión por la vida, la concordia y la humanidad», según se ha asegurado durante el funeral.

«Un excelentísimo señor»

Tan sólo buenas palabras para despedir a una buena persona «que hacía el bien sin importarle a quien», un hombre que siempre actuó de arreglo a sus convicción, «el mejor padre, el mejor marido, el mejor abuelo. Te adoramos. Gracias por ser tan bueno y generoso».

Nadie quiso perderse el último adiós a Juan Morano, un político carismático, un luchador, el alcalde de los alcaldes, un gran amigo y un gran rival pero ante todo, una gran persona, que ha hecho historia y que ha dejado un vacío irremplazable en la ciudad de León.

Adiós a Juan Morano

Un sentido funeral, a la altura del alcalde que fue capaz de todo a favor de León, que será incinerado en la más estrictica intimidad de la familia y que hoy ha podido sentir el calor de una ciudad que le ha correspondido con el amor que tanto le dio.

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