La Iglesia quiere que se cambie el Plan General para 'dar salida' comercial a sus inmuebles en la capital

La Iglesia quiere dar uso comercial al edificio Sopeña, pero legalmente no parece posible. /
La Iglesia quiere dar uso comercial al edificio Sopeña, pero legalmente no parece posible.

Pretende que inmuebles calificados como de 'equipamiento educativo' puedan albergar usos comerciales como alojamientos hosteleros o establecimientos de hostelería | Los vecinos amenazan con acudir a la Fiscalía

J.C.

La Iglesia busca una salida para sus edificios sin uso en el casco histórico de la capital. Se trata de enormes inmuebles históricos, vacíos, sin uso práctico y sometidos a una normativa que los 'encaja' de forma exclusiva en el marco de zonas educativas, limitando así su utilización con otros fines. De ahí que hoy por hoy algunos de ellos no ofrezcan rédito legal alguno al Obispado de León, que pretende ahora que éstos se conviertan en una nueva vía de ingreso.

No es la primera ocasión en la que la Iglesia pretende poner en marcha nuevos modelos de negocio que permitan incrementar los ingresos en la caja. Pero, en realidad, los pasos dados con anterioridad no estuvieron exentos de polémica.

La plataforma del Barrio Romántico, Húmedo y Burgo Nuevo denunció en su día el uso de inmuebles 'eclesiásticos' en el casco viejo para acoger establecimientos comerciales, en concreto bares.

Al límite o fuera de la Ley

La actividad fue aprobada en su día por el Ayuntamiento de León pero se encuentra al límite de la ley, algo de lo que es perfectamente conocedor el Obispado. En la actualidad es difícil de defender que un edificio destinado al uso educativo en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) pueda acoger en su interior un hotel, un bar o un centro de ocio.

De ahí que en esta ocasión desde el Obispado se aspire a un cambio del PGOU para que la 'cesión' de los inmuebles a particulares para el uso comercial no choque contra las amenazas que en su día se dejaron ver desde la plataforma del Barrio Romántico, Húmedo y Burgo Nuevo. Ésta llegó a ir a la Fiscalía para intentar 'ordenar' el 'desorden' en el uso de inmuebles.

El polémico edificio de Dámaso Alonso

Las alarmas en el entorno vecinal se han disparado al conocerse en los últimos días que el inmueble propiedad de la iglesia situado en la calle Dámaso Alonso y que en su día fue la Asociación Cultural Sopeña esté dispuesto para una salida comercial (hotel o restaurante).

Ahora ese futuro uso ya está bajo la lupa de los vecinos y quienes en su día apostaron por acudir a la Fiscalía para asegurar el cumplimiento de la legalidad porque, como se ha remarcado en los últimos días, el Plan General Urbano «es claro en lo que se puede y no se puede hacer».

Otra cuestión a mayores, ya remarcada en el tiempo, es que estos inmuebles no destinados al culto siguen sin pagar Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).

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