Hilos de vida

Una vez al mes un grupo de pulperas leonesas se reúnen para tejer peluches con la forma de este octópodo muy útil para la supervivencia de bebés prematuros

Uno de los pulpos solidarios.
N. BRANDÓNLeón

Aunque pueda sonar extraño, León también se ha convertido en ciudad de pulperas. Así se denominan este grupo de mujeres que aguja y ovillo en mano, se reúnen una vez al mes para tejer pulpos. Su destino serán las UCI neonatales y acompañarán a los bebés prematuros en su lucha por la supervivencia.

Unas primeras y difíciles horas de vida que pasan rodeados de tubos, respiradores, sondas y vías. El porqué de la utilidad de estos octópodos reside en el parecido a un cordón umbilical.

Así lo explica Ana Olivera, la embajadora de Noupops en León, «los niños agarran el tentáculo y no se tiran de esos cables primordiales para su vida».

Una técnica surgida en Dinamarca y que desembarca en España el pasado año de la mano de Noupops. Por el momento 2.000 pulpos ya han llegado a los centros hospitalarios, aunque el Hospital de León todavía no se ha unido a la iniciativa ya que se truncaron por algún motivo las conversaciones con la organización.

Un hecho que miran con optimismo de cara a una futura colaboración, porque como admite Ana «a todos nos gustaría tejer para los bebes del hospital de león y muchas mamas nos las piden».

Pulpos bajo control

Estos peluches pasan unos exhaustivos controles hasta llegar a ser un pulpo apto. Se tejen con hilos de algodón de alta calidad y que se deben ajustar a un catálogo distribuido por Noupops, Además el relleno debe ser de tipo hipo alergénico. También se revisa que todos los hilos queden bien rematados y que cumpla con unas dimensiones concretas. Al final de este proceso, se higienizan a más de 90 grados y vuelven a ser revisados, de forma que se adapten a las exigencias marcadas por los centros hospitalarios. Es finalmente el personal sanitario de los hospitales quienes entregan los peluches a los padres.

Una ONG que tiene en Facebook su pilar básico de organización en cada provincia, para quedar, colgar eventos o pautas en la creación de estos pulpos. Una ventaja, pero al mismo tiempo un obstáculo para llegar más allá de la edad que se mueve en internet. «Tejer, teje gente con edad, no es habitual gente joven», tal y como reconoce Ana Olivera.

Dentro de su trabajo también se encuentra la revisión de pulpos llegados de otros puntos de España que no son aptos para ser entregados o la recolección de materiales donados en los puntos de recogida que tienen en 'El costurero' en Trobajo del Camino y la parafarmacia 'Contemporánea' en Eras de Renueva.

Un trabajo de reconstrucción de pulpos habitual, explica Ana, ya que «el primer pulpo que hemos hecho todas no vale, tiene que tener unas medidas concretas, los hilos deben de estar bien rematados y tiene que ser seguro».

Quizá sea la ternura de la iniciativa o la oportunidad de aprovechar una afición lo que mueve a estas mujeres. Lo que no es discutible es que tienen en sus manos un futuro pulpo al que se agarrará una pequeña vida

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