El fútbol y puigdemon

Nada hace más atractivo al fútbol que los errores arbitrales. Sin ellos, decaerían mucho las conversaciones y se hablaría más del insensato Puigdemont

Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

El gol de Messi nos importa más a casi todos que la política energética. La verdad es que estuvo más claro que ella, pero el sistema, que ya se utiliza en la Champions, no se aplicará en la Liga española, quizá para darle más emoción hasta el año que viene. Nada hace más atractivo al fútbol que los errores arbitrales. Sin ellos, decaerían mucho las conversaciones y se hablaría más del insensato Puigdemont, que ahora se ha unido a los eurófobos y plantea una consulta para irse de la Unión Europea.

La llama «decadente» porque no coincide con la catalana, que él quiere imponer. El incansable prófugo discrepa con Rajoy, porque el presidente del Gobierno está convencido del triunfo de la normalidad cuando la Constitución se aplica y el expresidente es un sincero separatista. No ha engañado a nadie, excepto a los que se llaman a engaño y escuchan su propia llamada.

Aunque la vida siga, su paso es renqueante. Algo aliviado por la cercanía de la Navidad, donde se nos recuerda que todos somos hermanos y debemos aplazar por unos días el debate sobre las armas de fuego. Cada año mueren cerca de 34.000 personas en los Estados Unidos por darle el gusto al gatillo y ya van más de 200.000 en los seis años últimos, sin contar suicidas.

Cada hombre y cada mujer, un voto y dos armas de fuego. Esa es la proporción mientras el presidente Trump reduce el problema a «una cuestión mental», que es una manera de reconocer que el país más poderoso del mundo es un manicomio donde los locos andan sueltos. Como todos los debates inaplazables, el de las armas de fuego, se continúa posponiendo. El ojo de halcón está tuerto o mira para otro lado. El caso es vivir para no ver las cosas terribles que la costumbre ha hecho habituales. Basta con echarle la culpa al árbitro por no ser infalible.

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