Frente de hosteleros, transportistas y estaciones de servicio para exigir que el desvío a la AP-71 sea voluntario

Imagen de la autovía León-Astorga./
Imagen de la autovía León-Astorga.

Los tres sectores se citan la próxima semana con el consejero de Fomento para exigir que se revierta el acuerdo que obligaría a los transportistas a usar el peaje de la León-Astorga, abocando al cierre a los negocios de la N-120

A. CUBILLAS León

Frente común contra la obligatoriedad del tránsito de vehículos pesados por la autopista AP-71. Transporte, hostelería y estaciones de servicio se han unido para mostrar su rechazo frontal al acuerdo alcanzado entre Ministerio de Fomento y Junta de Castilla y León para aliviar el tráfico de la n-120 y dar solución a uno de los puntos negros de las carreteras leonesas.

Una medida que, según advierte, supondría una puntilla para los tres sectores. Para las estaciones de servicio situadas en la N-120 supondría la ruina o, peor aún, el cierre. La patronal advierte de que hasta el 60% de su facturación depende de los vehículos pesados y, por tanto, el impacto sería “terrible”.

Acuerdo que también ha despertado recelo entre los hosteleros y comerciantes de la N-120, que han cuantificado en un 20% los beneficios económicos que dejarán de obtener. Por su parte, los transportistas leoneses ven en este acuerdo un nuevo impuesto al que hacer frente.

Y así se lo trasladará el próximo día 29 al consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez-Quiñones, durante la reunión que tendrán con los técnicos de la Consejería. Su propuesta, que el uso de la autopista por vehículos pesados tenga “carácter voluntario”.

Entre el 40% y el 60% de la facturación de las estaciones de servicio de la N-120 dependen de los vehículos pesados

Un guante que, confían, recoja el consejero. “Entendemos que el transportista debe tener libertad de decisión además ha polígonos que necesita que los vehículos pesados accedan por la N-120 y determinados negocios, como por ejemplo las gasolineras”, señala la presidenta de la Asociación Provincial de Estaciones de Servicio, Carmen Sáenz de Miera.

En la misma línea se refiere la presidenta de la Asociación Provincial de Hostelería. “Si va a ser un peaje de carácter blando para sacar puntualmente el tráfico de la nacional debe ser voluntario y nunca obligatorio”, María Ángel Luengo, que confía en que Suárez-Quiñones acceda a su petición y evite la ruina en muchos negocios de la zona.

Rechazo frontal

Fue a finales de noviembre cuando el Ministerio de Fomento y la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León sellaron un acuerdo que, a priori parecía un importante avance, pero que despertaría las críticas de todas las formaciones políticas en León, incluida el PP, que advertían que la verdadera solución llegaría con la eliminación total del peaje de la León-Astorga.

Es más, el Ayuntamiento de León por unanimidad aprobó la moción presentada por la UPL y PSOE por la que reclamaba la eliminación de un peaje que prometía descongestionar el tráfico de una carretera nacional por la que trascurren al día más de 20.000 vehículos y que, hoy por hoy, ha “demostrado su escasa utilidad”.

Una petición que daría solución a una demanda histórica de la sociedad leonesa que ya mostraba su absoluto rechazo antes de su entrada en servicio de una autopista que, en su día, calificaron de “atraco”. Quince años después, en la mente de todos sigue intacta la imagen del secretario general de la UPL, Joaquín Otero, rompiendo el ticket de la autopista con una larga caravana de automóviles de fondo exigiendo la gratuidad de la autopista.

Quince años después, tan sólo los camioneros podrán romper este ticket, pero sólo en un 75%. Y lo harán además de forma obligatoria. De ahí que los tres sectores hayan formado un frente común para evitar la aplicación de esta medida “tal y como se contempla en el acuerdo”.

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