Fomento estudia canalizar ríos como solución para reducir las filtraciones a la Variante

Tubería de la depuradora de Los Pontones que vierte el agua de la Variante./Juan Carlos Román
Tubería de la depuradora de Los Pontones que vierte el agua de la Variante. / Juan Carlos Román

Los túneles vierten un 40% menos de agua que durante las obras, pero siguen necesitando unas depuradoras «que no estaban previstas»

RAMÓN MUÑIZLeón | Oviedo

El Ministerio de Fomento tiene previsto licitar en las próximas semanas el contrato para montar las vías de la variante de Pajares, una de ellas en ancho internacional y la otra de tipo mixto. Las obras se desarrollarán en el interior de dos túneles de 24,6 kilómetros a los que se filtra agua en una cantidad de 300 litros por segundo. Proviene de una veintena de acuíferos cuya dinámica quedó alterada al paso de las tuneladoras. El líquido sale por las bocas asturianas, se limpia en una depuradora, y posteriormente es vertida al río Huerna.

Las filtraciones están menguando. En 2009, al terminar las labores de perforación, las bocas asturianas ubicadas en Los Pontones desaguaban un caudal un 40% superior. En aquel momento para procesar el agua eran necesarias dos enormes depuradoras en Los Pontones, una de las cuales está ahora siendo desmontada.

Dos factores explican la minoración. De un lado, Fomento canalizó un tramo del arroyo de Alcedo que perdía 25 litros por segundo a través de treinta socavones. Gracias a la solera de hormigón, ese recurso dejó de filtrarse tierra adentro hasta los túneles. Por otra parte, el propio macizo de las Ubiñas tiende a estabilizarse. Tras la rotura de las cavidades que atesoraban el agua subterránea, ese caudal ha seguido manando hacia los tubos, pero arrastrando sedimentos que van taponando las grietas.

El tren y las vías

El problema ahora es ambiental, pero no afecta a la explotación ferroviaria gracias a un ingenio. Una vez identificados los tramos de los túneles por donde entraba más agua, el ministerio adhirió a las paredes unas planchas de geotextil, capaces de canalizar las filtraciones hasta la solera. Es decir, el agua no caerá sobre la catenaria, el tren, ni las vías que se montarán. Discurre por unas canalizaciones que las sacan de los túneles.

Lo que resta no es un inconveniente menor. Apoyados en el letrado Carlos González-Antón, del despacho EcoUrban, las pedanías y asociaciones vecinales afectadas forzaron al Ministerio de Medio Ambiente a intervenir. El departamento que rige Isabel García Tejerina inició un procedimiento para revisar las autorizaciones dadas a las obras. «Vieron que hubo cambios muy importantes que se hicieron sin más, sin pasarlas por un trámite de impacto ambiental», comenta el abogado.

Las licencias iniciales, de 2002, obligaban por ejemplo a remitir informes semestrales de los daños causados durante las obras, y después, estudios anuales. Parte de esa documentación «no aparece en Medio Ambiente», asegura el jurista. En 2014 Fomento inició una nueva estrategia de reparación de daños. Entonces anunció que instalaría un potente sistema de bombeo capaz de devolver a la cuenca leonesa 200 litros por segundo. Del proyecto no se supo más.

Confederación

Tras el toque de atención de Medio Ambiente y el éxito de la canalización de Alcedo, lo que inició fueron campañas para analizar la dinámica de los manantiales, fuentes, arroyos y ríos.

En ello está con la idea de identificar los puntos donde el agua en superficie más se pierde tierra adentro. Una vez detectados los tramos, el propósito es canalizar. La Confederación Hidrográfica del Duero dio en octubre los permisos para instalar las estaciones de aforo más potentes en los cauces, las que exigen utilizar bloques de hormigón, lo que agilizará los estudios.

Vecinos del desagüe

«Me preocupa que ahora se centren en los cauces, porque hay muchos otros daños en el lado asturiano», indica González-Antón. Ejemplo es el Hotel Entrerios, en Los Pontones. «Lo inauguramos en 2006 pero antes de empezar la obra estudiamos mucho el proyecto de la variante y vimos que aquí solo ponían los túneles y una plataforma de cien metros cuadrados», comenta Marisa Serrano, copropietaria del lugar. Fue un error de cálculo. «Como les entraba mucha agua, dijeron que pondrían depuradoras a nuestro lado, de forma provisional», recuerda.

Las instalaciones son casi tan altas como el hotel y producen más ruido del permitido. «No estaban previstas y seguimos peleando con ellos, pero Adif es como un monstruo de mil cabezas; hay mucha gente amable, pero cada uno llega hasta donde llega», lamenta Serrano.

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