La figura de Fraga y su proximidad a Mariano Rajoy

Juan Morano, junto a Mariano Rajoy durante una cita electoral./
Juan Morano, junto a Mariano Rajoy durante una cita electoral.

Juan Morano nunca dejó de decir las cosas «a la cara» y ése fue su mejor pasaporte en la calle y en el partido

LEONOTICIAS

«No hay que esconderse de lo que uno piensa, pero también hay que saber decir lo que uno piensa». Así era Juan Morano, tremendo, realista, un político diferente.

Morano llegó al PP de la mano nada menos que de Manuel Fraga, en 1991, después de la refundación del partido y de que una serie de circunstancias personales de los dirigentes del PP confluyeran en León.

A su aterrizaje en el PP ayudó el hecho de que la esposa de Fraga fuera de León, ciudad con la que el entonces nuevo y prometedor presidente de Castilla y León, José María Aznar, también tenía apego familiar.

Su supervivencia entre los populares leoneses, con los que mantuvo continuos enfrentamientos, se debió también a los lazos que Mariano Rajoy tiene con la capital.

Morano nunca ocultó que tenía 'hilo directo' con Mariano Rajoy, quizá por eso se mantuvo vivo y ajeno a las no pocas 'zancadillas' que se le plantearon desde el propio partido.

De esa 'unión' con Rajoy da cuenta que, pese a los intentos de que fue objeto para ser laminado de las listas del partido a nivel nacional, siempre acabó teniendo un primer puesto en ellas.

Esa deferencia no impidió que Morano, el inquebrantable Morano, jamás se plegara al partido. El mejor ejemplo cuando Industria decretó recortar las ayudas a la minería un 63% él no dudó ni un instante en abandonar las filas populares «por lealtad a los mineros».

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