Una tradición 'de narices'

Miles y miles de leoneses vuelven a cumplir con el ritual de 'tocar la nariz' para celebrar la fiesta del patrón de la Diócesis de León, San Froilán, en La Virgen del Camino

Una madre fotografía a su hijo cumpliendo con la tradición. / Inés Santos
NACHO BARRIOLa Virgen del Camino

Una tradición que cada año llama a miles y miles de personas en un ritual tan sencillo como arraigado en el sentimiento leonés. Primero la Catedral de León en relieve, la calavera, luego el bastón y por último la nariz. Así lo hacen uno tras otro, jóvenes y mayores, en el rito característico de la fiesta de San Froilán.

Un años más los leoneses han vuelto a cumplir con el ritual de cada cinco de octubre en el que se realiza este caminar 'tocando las narices al santo'.

La tradición cuenta que San Froilán fue un ermitaño solitario que gustaba de perderse en las montañas leonesas, obrador de milagros con los que se ganó el cariño de los fieles leoneses.

Ya fuera antes o después de la misa, todos quisieron pasar por la basílica para cumplir con la tradición, a la que se unen otras como la de comprar avellanas o besar el manto que se encuentra en su interior.

Todo para hacer cumplir los deseos de un caluroso cinco de octubre para el que muchos madrugaron con el objetivo de llegar a pie hastala Virgen del Camino, en el día de exaltación leonesa.

Una mañana de largas filas, calor y devoción para cumplir con una tradición querida y esperada por los habitantes del viejo reino.

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