tradición que se eleva al cielo

Pendones leoneses y carros engalanados exaltan la festividad de San Froilán en la Virgen del Camino en una muestra del valor y diversidad de las tierras del viejo reino

Un hombre porta un pendón durante la mañana. / Inés Santos
NACHO BARRIOLa Virgen del Camino

Como partes que componen la realidad de una tierra orgullosa de sí misma, así llegaron a la Virgen del Camino los distintos pendones leoneses en una mañana de sol y calor, extraña para ser otoño pero que animó a todos a celebrar otro cinco de octubre.

San Froilán volvió a ser la cita en la que los distintos rincones de la provincia exhibieron sus pendones hasta llegar a la basílica de la Virgen del Camino. Centenares de estandartes que representan los concejos del viejo reino y a los pueblos de un mapa rico en cultura y tradición.

Grandes y pequeños, mozos y viejos mostraron sus habilidades con pendones y pendonetas, en un esfuerzo continuo por elevarlos al cielo, como queriendo honrar así de forma más intensa tanto a la Virgen del Camino, patrona de la región leonesa, como a San Froilán.

La comitiva la cerraban los tradicionales carros engalanados, que tirados por machos sumaban número cercano al medio centenar, en los que se portaban tanto productos de la tierra como gentes de los pueblos leoneses.

La explanada de la Virgen del Camino fue el lugar en el que hacer parada y fonda, disfrutando ahora sí de los productos de la provincia.

La tradición y la costumbre se vuelven a encontrar en la Virgen en un día de sol y calor donde tanto grandes como pequeños, mozos como viejos honraron al santo y exaltaron los valores de una cultura que, como cada cinco de octubre, vuelve a sentirse orgullosa de sí misma.

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