Cabildo pedigÜeño y síndico 'Aguacero'

La ceremonia de las Cantaderas acoge en el claustro de la Catedral de León el eterno debate entre 'foro u oferta' con el síndico y el cabildo discutiendo sobre la obligación o voluntad de los leoneses en su ofrenda a la Virgen de Regla

Cabildo y síndico se fusionan en un abrazo. / Sandra Santos
RUBÉN FARIÑASLeón

Vaya la que lio Santiago Matamoros con su intervención en la Batalla de Clavijo. Que si Ramiro I se lo pidió a la Virgen de Regla, que si el pueblo León debe estar eternamente obligado o si su ofrenda ha de ser voluntaria.

Lo único claro es que, un año más, la Catedral de León ha acogido el ‘Foro u oferta’, la eterna discusión bajo la atenta mirada de las Cantaderas, liberadas de su tributo tras la victoria.

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La comitiva municipal partía desde San Marcelo bajo los sones del Himno de León y con los maceros del Reino. Delante de ellos, un carro con los productos de la tierra, ofrenda realizada por victoria en la contienda.

Tambor y castañuelas anunciaban al claustro la llegada de la corporación. La dulzaina acompañaba a la sotadera y, tras ella, sus cantaderas.

La Cántiga Décima de Alfonso X el Sabio y la danza de las doncellas como agradecimiento daba paso a la ofrenda. Panes, verduras, flores y frutas de la tierra. Todo estaba listo para iniciar el turno del eterno debate.

La primera piedra en el camino, o mejor dicho campana, se la encontró el síndico antes de empezar. El toque al Ángelus imposibilitaba el inicio de la guerra dialéctica. «Íbamos a tener juego limpio, pero esto ha sido intimidatorio, totalmente fuera del fair play», bromeaba el portavoz municipal.

A pesar de ello, Fernando Salguero reconocía cierta superioridad. «Les veo un poco mermados, somos 21 contra cuatro», ante la ausencia de más representantes del clero.

La respuesta del cabildo, fue más una petición que el reclamo de la obligación. Mario González se mostró pedigüeño, pidiendo seguridad al concejal del área y lanzando una solicitud a la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno.

«Cuando usted fue abad, la Procesión de los Pasos no pudo salir porque llovió; mi petición es que le nombren abad de nuevo, para acabar con la sequía». Ello despertó los aplausos del público ante el simpático chascarrillo.

Entre agüeros y pedigüeños se coló, quién sino, Carles Puigdemont. Sin nombrarle, el cabildo pidió al síndico que no se pusiera la venda antes de la herida, «mejor hacer como algunos catalanes que se hacen la herida para que le salga la venda».

A ello, replicó con una advertencia el representante del pueblo: «Vivid del Evangelio y no del tributo de las 100 doncellas». Además, le reprimió asegurando que «perdido el fuero, perdido el huevo; asique a ver si se acaba con el fuero y se quedan sin el huevo; sean inteligentes».

Fue entonces cuando desde el cabildo se recordó que ellos no obligan a nada, sino que es el pueblo de León el que les obliga porque «nosotros somos liberales». Para refrendar este hecho, señaló a las actas del Ayuntamiento de 1539 y 1813, donde existían acuerdos de mala conciencia por no llevar la ofrenda a la Virgen de Regla.

Sacó a pasear las fuentes oficiales el administrador de la Catedral, a lo que desde el Consistorio replicaron que, posiblemente, esos documentos se perdieran en el incendio, «algo recurrente en la corporación», ironizó el edil de Seguridad que, además, aplicó la leyenda de la Virgen del Dado y la redención del soldado, que se cobijó en los Franciscanos para que se la aplique el cabildo. «No quiero decir que se vayan a los Franciscanos, pero sí que recapaciten y acepten esto como libre y voluntario».

Y rebatía el argumento, de nuevo, Mario González porque «yo no digo que vengan libres; usted se casó libremente con Eva, ¿no?; pero se obligó, esto es un poco lo mismo».

Ambos ordenaron entonces levantar actos, cada uno en su cabezonería, y el acuerdo no hubo lugar. Por ello, el próximo año, el domingo previo a San Froilán, León volverá a disfrutar de su ‘Foro u oferta’, de sus Cantaderas y presumirá de una tradición que demuestra lo cazurros que son los leoneses.

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