Leonoticias

Historia viva de un Reino

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San Isidoro en el pendón de León. / Noelia Brandón

  • Una de las mayores reliquias que conserva León es el afamado Pendón de Baeza, con rango de capitán general, el cual participó en históricas batallas en defensa de los territorios cristianos, y que ahora se encuentra esperando su lugar para ser expuesto

Historia y leyenda se entremezclan, al igual que su hilo de oro y plata, para dar forma y poder a uno de los símbolos más representativos de León.

El Pendón de Baeza es fiel reflejo de un Reino, de sus batallas y la esencia de las tradiciones más puras, aquellas que con el paso inexorable del tiempo se mantienen vivas.

Posiblemente sea uno de los objetos leoneses de mayor valor y, a la vez, es muy desconocido por la gente.

El estandarte es zarpado, dividido en dos partes. Por un lado aparece San Isidoro a lomos de un caballo y por el otro el escudo de León y de Castilla. Además, un brazo armado sale de entre las nubes, haciendo ver el poder celestial.

El fondo refleja el púrpura leonés y su última salida bélica data de finales del siglo XV, en época medieval. Desde entonces, exhibiciones, cofradías y condecoraciones salvaguardan su alma, el de la batalla y el de defensa del Reino de León.

Entre las curiosidades que recoge esta tela se encuentran sus honores. El Pendón de Baeza es capitán general, título concedido por el rey Juan Carlos I, y que le iguala a la Virgen del Pilar. Este es el más alto rango del ejército que se puede ostentar.

Su leyenda se forja en el cerco de Baeza, en 1147. El rey Alfonso VII trataba de buscar una salida al mar por Almería pero sus tropas se atascaron y la derrota planeó sobre sus cabezas.

Durante una noche se le apareció al monarca San Isidoro y le dijo que con el estandarte que llevaban iban a ganar la batalla porque él mismo iba a participar en ella. A cambio, el santo le pidió algún gesto a Alfonso. Al día siguiente, cuentan las crónicas que Isidoro apareció de entre los cielos con una espada y un estandarte y la lucha cayó del lado leonés.

El original fue destruido en la batalla de Guadalhorce, en 1326, cuando el alférez que lo portaba murió defendiendo el pendón y este quedó destrozado. El rey ordenó entonces que, con lo poco que quedó, tejer uno nuevo, el actual, que data de 1350.

El pendón de Baeza participó en la toma de Sevilla, la conquista de Antequera o el cerco de Granada. A día de hoy es custodiado por la Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro, la más antigua de España y que tiene el encargo de defenderlo a él, al santo y al Reino de León.

Un símbolo cargado de historia; fiel reflejo de lo que fue el imperio leonés. Una leyenda que se revive en el domingo previo a la festividad del santo por las calles de la capital.

León posee muchas cosas únicas que a veces los leoneses se olvidan de ello. El pendón recuerda las raíces de 800 años y a través de su desfile por las calles de la ciudad se trata de recuperar la historia de manera divulgativa, visualizando el pasado de un Reino que sigue dando coletazos en el presente.