Leonoticias

El mejor, el de mi pueblo

vídeo

Elpidia engalana su carro de Sariegos. / Noelia Brandón

  • Los carros engalanados empiezan a ataviarse para mostrar su mejor imagen el próximo domingo, cuando medio centenar de estos medios de transporte rurales desfilen por las calles de la capital leonesa

Llegados desde todos los rincones de la provincia. Con sus animales de carga, sus productos típicos, los enseres más variopintos y con el objetivo de acercar un trocito de su pueblo a la capital.

Los carros engalanados, uno de los mayores reclamos de la festividad de San Froilán se preparan para ser exhibidos por León y disfrutar de una jornada de folklore y tradición.

más imágenes

  • Mi carro me lo engalanaron

Será el próximo domingo, a partir de las 11:30 horas, cuando casi 50 de estos medios de transporte rural atraviesen las principales arterias de la ciudad hasta llegar a la plaza de Regla, a eso de las 13:30 horas, y cumplir con la tradición del domingo previo a San Froilán.

Un techo con cuelmos, en imitación a los antiguos tejados de la zona de Sariegos; cestos con productos del lugar, como se hacía antaño, cuando la gente de los pueblos llegaba a la capital a comprar y vender productos como patatas, huevos o madreñas.

Así ha querido Elpidia de Azadinos, aunque natural de Maraña, ataviar su carro, para el cual lleva mucho tiempo recolectando objetos.

Un trabajo de «día a día»

«Esto es día a día, vamos por el monte y recogemos cosas», asegura esta mujer que lleva cinco años participando en el concurso. «Voy a poner escobas, luego mimbres para sujetar, el cuelmo, ramas de brezo, espino majuelo; todo lo cogemos según lo vamos viendo».

San Froilán simboliza el arraigo de lo leonés, la esencia de lo nuestro, el día a día de los pueblos de la provincia que viven estas jornadas como los días grandes del año. No solo por ese domingo, o en la festividad del santo cuando suben a La Virgen del Camino, sino por los días previos cuando «15 ó 20 días antes ya estamos arreglando el carro y venimos las amigas».

Luego toca desfilar, el día que más tensión pasa Elpidia, pero en el que disfruta compitiendo. «Me gusta competir en el concurso, con el carro y las vacas, saber cuál es el premio y pensar a ver si me lo llevo o no». Además, para ella desfilar por las calles de León «es un lujo», por lo bonito del casco histórico y la buena organización que permite quitar los coches de las calles para que los animales no se asusten.

Ahora, desde la Asociación del Carro Típico piden un poco más de ayuda institucional, por parte de la Diputación de León y el Ayuntamiento, para que, igual que ocurre con los pendones «podamos salir a Asturias, Galicia o Andalucía llevando uno o dos carros, porque es algo único lo que tenemos en León y tenemos que promocionarlo».

El alto coste del traslado de las vacas o bueyes hasta la capital, el porte del carro en furgonetas y los nervios del día merecen la pena por participar en una de las tradiciones más populares y queridas por todos.

Es la oportunidad de presumir, de satisfacer y de honrar al patrón. Es el día de rescatar la cultura leonesa y salvaguardarla, defendiéndola de quedarse anquilosada en el pasado y disfrutar de la fiesta de los carros engalanados, que transportan la esencia de León allá por donde pasan.